Cocina - Viaje en el tiempo

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El comer es uno de los placeres de la vida, pero para muchas personas éste empieza antes de degustar un buen plato, o sea, la hora de prepararlo; estas personas ven en la cocina un hobby y disfrutan creando y aprendiendo recetas nuevas.

Saber cocinar es valerse por si misma, no depender de nadie ni de nada, es saber alimentarse y alimentar, me gusta la cocina y suelo cocinar para mi familia y mis amigos, lo ideal es empezar a cocinar muy informalmente, pero también lo es empezar con alguien que sepa o bien mirando en libros, revistas e internet, que es lo más rápido y barato, yo continuamente recopilo recetas en internet y aprovecho siempre algunas de ellas para cocinarlas yo misma en casa.

En un momento dado, fui consciente de que aprender a cocinar era importante y me borré la idea de que cocinar era igual a esclavitud, por tanto me interesé por preparar algunas cositas básicas; en realidad desde chiquita tenía ganas de empezar a cocinar, pero por una u otra razón no pude practicarla hasta no hace mucho tiempo debido a que siempre he trabajado fuera de casa y mi madre se encargaba de la cocina; al final y debido a un cúmulo de circunstancias tuve que ponerme manos a la obra y empecé haciendo platillos sencillos, actualmente he conseguido cocinar algunos bastante complejos, por esta razón, llevo ya un tiempo que he comenzado a invitar a nuestros amigos porque ya tengo la convicción de que los platos que cocino suelen estar exquisitos.

Saber cocinar y saber comprar es realmente un sueldo al año, esto es algo que ha dicho siempre mi madre y que no le ha faltado razón.

En un momento dado sentí curiosidad por conocer cómo se preparaban los exquisitos platos en los restaurantes que me llevaban. “Todo empieza con cualquier restaurante donde vas a comer y pides una sopa francesa de cebolla con queso derretido arriba, y cuando me la traen me quedó pensando: Yo quiero aprender a hacerla”. Desde ese momento empecé comprando libros y utensilios de cocina para que fuera perfeccionando mi pasión.

Puedo considerar la cocina como una afición para los ratos de ocio, pero va mucho más allá; un hobby nos entretiene y nos motiva, nos permite desconectar para pasar un rato ameno; cocinar es todo esto pero también es relajante, casi terapéutico, y además es tremendamente gratificante.

Como sucede con cualquier afición, la cocina nos permite hacer un paréntesis en las rutinas diarias para dedicarnos a una actividad entretenida alejada de la oficina, de los estudios o incluso de la familia; todos necesitamos tomarnos un respiro de vez en cuando; está claro que si llegamos cansados de trabajar y tampoco tenemos mucho tiempo en casa, no nos vamos a liar a preparar una receta complicada y larga, pero simplemente cocinando un plato sencillo que nos guste ya nos sirve para desestresarnos un poco.

El relax que nos proporciona cocinar también tiene que ver con el interés y las ganas de probar cosas nuevas, y lo bueno que tiene el mundo de la gastronomía es que es tremendamente vasto, con muchas recetas, ingredientes, técnicas y culturas por descubrir.

Gracias a internet y las nuevas tecnologías, los aficionados a la cocina no nos dejan caer en la rutina porque a través de revistas, blogs, foros, libros y programas de televisión se aprenden nuevas recetas y sabores, se consiguen nuevas ideas que nos motivan a probar y experimentar, y cada nuevo descubrimiento es muy reconfortante y nos llena de satisfacción.


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