El Campo del Gas - Viaje en el tiempo

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El Campo del Gas

Tiempo de ocio


El Campo del Gas estaba situado en uno de los barrios más castizos y de más antiguo sabor de Madrid (Zona del Rastro), se encontraba entre las calles del Gasómetro, Las Américas, Ronda de Toledo y Paseo de Paseo de las Acacias; como todos los sábados durante los meses de verano, había lucha libre en el Campo del Gas, un campo de fútbol regional sin césped sobre cuyo terreno de juego colocaban un ring en el centro de un círculo de sillas, los viernes había boxeo y Campeonatos de España y los sábados lucha libre, el precio no era caro y valía la pena.


Lo primero que se veia al comienzo del primer combate es que de los dos luchadores, uno era el malo y el otro el bueno y muy pronto se aprende a distinguirlos, el malo es feo, bajo, gordo, casi siempre rapado al cero, pero con enormes bigotes y cejas y que es terriblemente tramposo, el bueno tiene mucha mejor pinta, un cuerpo bien hecho y un porte que en su juventud tuvo que ser similar al de Tarzán, es noble y se resiste a infringir las reglas; el malo siempre empieza ganando el combate gracias a sus malas artes que excitan la cólera del público más ingenuo: ¡Tramposo! ¡Sucio! un árbitro de aire conspicuo vigila las incorrecciones y sólo cuando el malo se ha pasado muchísimo se decide a amonestarle; los primeros asaltos son un infierno para el bueno, que inspira la más profunda piedad a sus partidarios; el malo le ata a las cuerdas, le patea el escroto, le tira del pelo, le hurga en los ojos y le tira fuera del ring; de cuando en cuando, el malo abandona su afanosa tarea de torturar al bueno y trepa hasta la segunda cuerda de un rincón para desafiar a la muchedumbre que le increpa; incluso baja del ring dispuesto a embestir contra las primeras filas; los guardias, el árbitro, su segundo y los jueces de las mesa, salen a la carrera tras él y consiguen detenerle antes de que pueda consumar su ataque al público y le devuelven al ring donde vuelve a entregarse al disfrute de castigar al bueno.

Los partidarios del bueno ya piensan que se encuentra moribundo, cuando como siempre, milagrosamente renace, se deshace de una dura llave y lanza al malo fuera del ring; por las sillas corre un escalofrío tan alegre como el que pasa por las butacas de un cine infantil en el momento en que aparece el Séptimo de Caballería, a partir de ahí, la pelea es un paseo para el bueno que termina ganando de calle y deja en la más completa humillación al rival, a quien le toca retirarse avergonzado entre los gritos del público;
¡Ea, ea, ea! ¡El calvo se cabrea!



España parió luchadores que tuvieron gran éxito a nivel internacional en los años 50, 60 y 70, como Fernando Osés, alias La Sombra; Eduardo Bonada, alias Huracán Ramírez , Pancho Pino, alias El Ángel Exterminador; Paco Pardínez, alias Lawrence de Arabia; Carlos Plata, alias El Diablo Rojo, Antonio Montoro, Manuel Quintana, alias El Halcón Negro, Antonio Posa, Manolo Polman... y muchos más; pero sobre todos ellos cabe señalar tres a mi parecer, unos por su éxito en Estados Unidos, José Alfonso Cortés Chicharro, alias Hércules Cortés y Oscar Verdú, alias Crusher Verdú y otro Benito Galán, alias Benny Galant por la originalidad de su personaje, su gran técnica y su éxito en Méjico.


Todos ellos lucieron cinturones de campeón del mundo en grandes compañías de su época; el gran Hércules Cortés (o Cortez) logró algo muy complicado en su época, lucir dos campeonatos mundiales tan prestigiosos, por ejemplo, como el WWE Championship actual, además de un campeonato del mundo por parejas y ser campeón de los títulos absolutos de España y Europa en una época con muchos menos cinturones e intereses comerciales en juego.



A continuación os muestro algunos de los grandes boxeadores de España y que pasaron por el Campo del Gas.


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