El Parque Sindical - Viaje en el tiempo

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El Parque Sindical

Mi Madrid

Cuando yo era niño, los veranos los pasaba en Madrid o en la casa de algunos de mis familiares que en mi caso era en Galicia, si no teniais familia fuera de Madrid, pues a cocerse en aqui mismo, yo tuve suerte porque mi abuela materna era de Vigo y allí pasabamos el verano muchas veces, pero no siempre podía ser, ni tampoco era durante todo el tiempo de las vacaciones del verano, con lo que una parte del mismo cuando no entero lo terminábamos pasando en Madrid; os aseguro que lo mismo que en invierno nevaba, en verano era difícil encontrar los días que no se pasaran de 35º, siendo corriente alcanzar los 40º y a la sombra.

Allá, a finales de los cincuenta, se estrenó una de las grandes obras faraónicas del franquismo El Parque Sindical; los que son de Madrid, y tienen cierta edad, seguro que lo conocen pero a los que no lo conocen les diré que se trataba de una finca enorme al principio de la carretera del Pardo, por donde pasaba el río Manzanares y allí íbamos algunos domingos de verano, después de esperar colas inmensas, naturalmente cargados hasta las cejas con nuestra comida (tortilla de patatas, filetes empanados, ensalada),  las bebidas (agua, vino y gaseosa La Casera o La Revoltosa), alguna silla y los achiperres propios de las excursiones, era agotador, nunca dormí mejor por la noche que cuando volvía a casa destrozado por pasar el día entero en el agua, nos bañábamos y comíamos en familia debajo de un árbol, dormíamos la siesta o jugábamos al balón (había que respetar las tres horas de digestión, eran inviolables y a la vez interminables), normalmente íbamos con algunos amigos o vecinos, con lo que era fácil que sumáramos quince o veinte personas.

Pasado un tiempo, abrieron una piscina enorme, decían que la mayor de Europa, de por lo menos 150 metros por 80, también fui a esta piscina pero no siempre pues tenía un precio suplementario; eran miles, cientos de miles, diría yo, los madrileños que no tenían otro sitio donde refrescarse y pasar el día, era lo que había, lo único que había para la gran mayoría en aquella época; luego en los sesenta vendrían las piscinas municipales y privadas, la piscina del Parque sindical pretendía ser la de la Charca del obrero que era como se le conocía familiarmente a este Parque.


El Parque Deportivo Sindical de Puerta de Hierro, abreviadamente conocido como Parque Sindical y popularmente como Charca del Obrero, llamado hoy Parque Deportivo Puerta de Hierro, era muy popular por eso soportabamos la aglomeración que se advierte en la foto y siempre la recuerdo así y como su propio apodo indica cualquiera puede deducir quien era el propietario, pues la Organización Sindical Española, también conocida como Sindicato Vertical, cualquiera que no haya vivido aquellos tiempos pensará que había que entrar cantando el Cara al Sol brazo en alto, craso error, para pasar bastaba con pagar la entrada, recuerdo que a las doce del mediodia el carillón del reloj tocaba el himno del Sindicato.


Inaugurada en 1955 por el mismísimo Franco, tenía en realidad dos piscinas una enorme donde se metía la gente común y adosada a esta una piscina de competición donde nos metíamos los que sabíamos nadar y que tenía la ventaja de estar menos abarrotada, precisamente en la foto se ve el muro de separación entre ambas piscinas.


Por último, otro de los sitios que abrieron en Madrid para pasar el verano fué la Playa de Madrid era un Club Deportivo que estaba situado en el distrito de Moncloa-Aravaca, se encontraba rodeado de una extensa vegetación en un entorno privilegiado, arropado por el Monte del Pardo, se construyó en el año 1932 como una playa artificial con las aguas del río Manzanares, el cual cruzaba por dentro de las instalaciones, contaba con una extensión enorme que albergaba instalaciones deportivas, recreativas y servicios de hostelería, además de 5 piscinas de verano.


La Playa de Madrid fue mucho más que un complejo deportivo y recreativo, existió realmente una playa, con todo lo que se le puede pedir a este tipo de enclaves, su arena, su orilla, su alquiler de tumbonas, sus sombrillas o parasoles, sus barcas de recreo y, por supuesto, sus bañistas, todo ello fue posible gracias a un embalse de 80.000 metros cúbicos, arrebatados al Manzanares a su paso por el Monte de El Pardo, se construyó cerca del actual Hipódromo de la Zarzuela, a la altura de la desembocadura del Arroyo del Fresno, dos kilómetros aguas arriba del Puente de San Fernando, posteriormente, se procedió a la canalización y saneamiento del Manzanares y la apertura de áreas recreativas, deportivas y de baño en su entorno inmediato, principalmente en la Casa de Campo y en el Monte de El Pardo, hubo un grupo musical que a los madrileños nos cantaba aquello de


podéis tener Retiro, Casa Campo y Ateneo, podéis tener mil cines, mil teatros, mil museos, podéis tener corralas, organillos y chulapas, pero al llegar Agosto ¡vaya, vaya!, aquí no hay playa


y hemos de responder que eso no es verdad del todo, somos imaginativos y puesto que el verano madrileño es caluroso, ante la falta de mar bueno es el río y las piscinas.

Aunque hoy resulte impensable bañarse en el río Manzanares a su paso por la ciudad, entonces si había la costumbre entre los madrileños de ir al rio a bañarnos, las riberas del río, se llenaban de bañistas dispuestos a darse un refrescante remojón, pues nadar, lo que se dice nadar, difícilmente se conseguía en un río con tan escaso caudal, fue por ello que, tras la canalización del Manzanares se empiezan a crear, en las márgenes del rio, las primeras piscinas madrileñas, como la  Piscina de La Isla y, la Playa de Madrid, considerada la primera playa artificial de España, la Piscina de la Isla se denominó así porque se ubicaba realmente sobre una isla que había en medio del río, en las proximidades del Puente del Rey; esta isla fue ampliada artificialmente para construir el recinto de baños, al conjunto se le quiso dar un toque marinero y para ello se construyó dándole forma de buque varado, con la proa en línea con la corriente del río.

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