El Retiro - Viaje en el tiempo

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El Retiro

Mi Madrid

El Retiro o el pulmón de la ciudad de Madrid es el parque más importante de esta ciudad y cuenta con infinidad de estatuas, fuentes y monumentos conmemorativos que han ido poblando los jardines y lo han convertido en un museo de escultura al aire libre, su nombre completo es Parque del Buen Retiro.


En el Retiro hay cientos de rincones que visitar y actividades que disfrutar como, espectáculos de marionetas, titeres, pintores, músicos, cantantes, lectores de manos, echadores de cartas, adivinos y videntes son algunas de las distracciones habituales además de poder sentarse en alguno de sus quioscos para relajarse viendo el estanque mientras nos tomamos una cervecita al sol.


Comencemos a visitar el Retiro entrando por la puerta grande para ir conociendo sus monumentos y rincones más emblemáticos.

La Puerta de España
es la entrada al Parque del Retiro desde la calle Alfonso XII, con una verja monumental, tras cruzarla, el Paseo de la Argentina nos lleva hasta el Estanque artificial.

El Paseo de la Argentina es conocido popularmente como Paseo de las Estatuas, es un paseo en el que encontraremos estatuas dedicadas a todos los monarcas de España, en un principio fueron encargadas por Fernando VI para adornar el Palacio Real.


El Estanque artificial es una de las primeras imágenes que vemos si entramos al Parque entrando por la Puerta de Alcalá, ya en el estanque podéis alquilar barcas de remos o dar unas pocas vueltas al estanque en Motora, para poder más tarde sentarnos en la zona del Monumento a Alfonso XII y recrearnos con las visicitudes de las personas que alquilan las barcas de recreo.


El Monumento a Alfonso XII es un conjunto escultórico situado casi en el centro del Parque del Retiro y está situado en una de las orillas del estanque artificial, en primer término aparece la estatua ecuestre del rey fundida en bronce, en el basamento central, La Paz, La Libertad y El Progreso, en el zócalo, tres relieves de bronce, del monumento central avanzan unas escalinatas hacia el estanque, con cuatro leones de piedra, debajo de sus pedestales en bronce, cuatro sirenas, también hay dos leones con amorcillos en cada uno de los accesos laterales al hemiciclo; a ambos lados del acceso central en la columnata El Ejército y La Marina, en la cara interna, frente al estanque aparecen representadas en bronce Las Ciencias, La Agricultura, Las Artes y La Industria.


El Palacio de Cristal se construyó inicialmente junto a su lago artificial como invernadero, fue la respuesta española a los magníficos invernaderos ingleses, en el lago, a los pies del Palacio de Cristal (existe una escalera que se sumerge dentro de él), se pueden encontrar varios ejemplares del Ciprés de los pantanos, con la particularidad que tiene sus raíces y parte del tronco sumergido, el edificio está rodeado de Castaños de Indias de una envergadura considerable que acrecientan esa atmósfera de romanticismo de principios de siglo.


La Rosaleda surgió de la necesidad de estar a la moda de las existentes en diversos parques europeos, el emplazamiento elegido fue la zona donde se levanta la estatua del Marqués de Salamanca, en torno a este invernadero se desarrolló la rosaleda, anteriormente en esta zona se encontraba el lago de patinar que era un lago artificial que se helaba en invierno.

La Casita del Pescador es una pequeña edificación recreativa situada en el ángulo noreste de los jardines, fue levantada a modo de capricho como los del Palacio Real de Aranjuez.

La Montaña artificial
se llamaba montaña artificial de los gatos, fue realizada por orden de Fernando VII junto con otras notables mejoras.

La Fuente de la Alcachofa
fue diseñada y decorada con esculturas de tritones y sirenas; su actual emplazamiento está en el ángulo sudoeste del estanque, la fuente está realizada en piedra caliza siendo la alcachofa de granito, consta la fuente de dos cuerpos, el inferior con tritones sosteniendo el escudo de Madrid y el superior con cuatro putti o Cupidos, querubínes o amorcillos y encima la alcachofa que le da nombre, todo ello en el centro de un pilón circular.


En resumidas cuentas, el Parque del Retiro es un maravilloso parque de varias hectáreas, con una laguna artificial donde puedes navegar en bote de remos, tiene unos jardines hermosos, el lugar es apto para toda clase de deportes, hay lugares donde comer y baños, es un regalo para poder descansar y relajarse, tiene grandes avenidas y está al lado de la Puerta de Alcalá y de la Cibeles, muy muy cercano...


La Casa de Fieras del Retiro (antiguo Zoológico) creada por Fernando VII y mejorada por Isabel II estuvo en lo que hoy son los jardines de Herrero de Palacios hasta hace unos años, después se trasladó como Zoo de Madrid a la Casa de Campo.

Yo fuí alguna vez a la
Casa de Fieras ya que mis amigos y yo como viviamos cerca de Atocha, subiamos andando y atravesábamos el Paseo de coches, había dos pilares de acceso al recinto  con una taquilla y la entrada costaba 3 pesetas.

Siempre se veían por los alrededores a unos
Guardas jurados de parques que vestían un uniforme de una rígida tela gris que era como de fieltro grueso y con unos botoncillos dorados en los puños, la casaca la adornaban con una banda roja y los pantalones se aseguraban con un ancho cinturón de cuero negro que ajustaban con una hebilla grande también de color dorado, también llevaban gorra que siempre imponía carácter y, en este caso, autoridad, estos guardas jurados en general eran groseros, toscos y mal encarados tenían un silbato que hacían sonar para advertir a los ciudadanos que estaban cometiendo una infracción.

En los tiempos de mi juventud el
Guarda jurado tenia que prestar la siguiente formula de juramento


¿Jura usted defender la patria, la bandera y a nuestro Caudillo?
Lo juro.

¿Jura usted por la Santa Biblia que detendrá y si es preciso matará para cumplir con su deber allá donde se le ordene?
Juro!

Pues por la autoridad que me ha concedido el Generalísimo, queda usted nombrado Guardia Jurado.


Unos años más tarde ya se suaviza el Juramento quedando así:

¿Juráis por Dios cumplir bien y fielmente los deberes del cargo y defender los intereses puestos bajo vuestra custodia, en bien del orden público y de España?

En aquella época, a finales de los sesenta era bastante sencillo infringir las normas y los guardas pitaban a menudo y se regocijaban con cada soplido, multaban por correr, por cantar, por pisar el cesped o por ejemplo jugar con el balón; eran ellos los que controlaban el orden del Zoo en unos tiempos de fiereza social donde los humanos más asilvestrados vivían fuera de las jaulas y se comportaban como animales con sus congéneres.

Del viejo Zoo recuerdo el paseo de las jaulas, eran las jaulas de los felinos y había leones y tigres; las jaulas eran como expositores diminutos situados en línea para que los visitantes pudieran ver a las fieras a escasos metros; tapiales ruinosos, verjas mohosas, tenderetes de madera podrida y unos pabellones destartalados, viejos, húmedos y sombríos y unas celdillas de colmena donde se exhibian incrustados una docena y media de infortunados animales, los animales tenían un espacio mínimo para moverse dentro de su habitáculo, no se me olvida cómo se movían de un lado a otro de manera automática, compulsiva, enajenados y con la mirada perdida, daban mucha lástima!.

También había osos pardos, osos polares blancos con ducha de agua fría en su jaula y estaba protegido en una gruta que daba salida a la jaula, una cebra, la pajarera de rapaces, chimpacés enfermos que fumaban con ansiedad las colillas que les arrojaban algunos visitantes intelectualmente menos dotados que estos simios, aún escucho las estentóreas risotadas de estos infelices al ver a los monos chupetear los pitillos o los puros encendidos, sin duda tenían adicción al tabaco y eso hacía que flipasen con los regalos.

Había elefantes, creo que uno se llamaba Julia y otro Perico al que el cuidador les daba trozos de zanahoria según la propinilla de cinco o diez céntimos que el público le ofrecía; el elefante o la elefanta se llevaba la zanahoria a la boca cogiéndola con la trompa y el cuidador los durillos que guardaba en el bolsillo después de mirarlos y que, al cabo del día, debían de ser bastantes.

Parece ser que hubo una hipopótama que consiguió dar a luz una cría que fue la sensación del Parque, esto debió de ser a principios de los setenta, muy cerca de la clausura de la Casa de Fieras.

El día que se abrió el zoo de la Casa de Campo lo celebramos, nos pareció un avance social tan importante como la democracia que, aunque todavía estaba por llegar, era inminente y traía ya aires de libertad para todos, incluidos los animales de la Casa de Fieras, y, desde luego, lo fuimos a conocer en cuanto pudimos y lo celebramos.


El Retiro era, y sigue siendo, un lugar de esparcimiento, un verdadero oasis en el centro de Madrid donde se puede pasear tranquilamente, comer, merendar, jugar y, cómo no, sentirse enamorado, pero también se podía montar en bicicleta en la llamada Chopera donde había dos casetas de madera redondas como chozas, en las que te alquilaban esos juguetes con dos ruedas que solo los más ricos podían tener.

La Chopera y aledaños era una zona de libertad vigilada, porque toda la aventura se limitaba a circular con las bicis alrededor de dos casetas rústicas circulares, llenas de bicicletas y triciclos y regentadas por dos señores que recuerdo como si los viera ahora, uno con el pelo blanco y muy simpático, el otro con menos pelo y algo más serio, con los que los amigos hicimos una buena amistad y nos trataban muy bien, gracias a que aprendi a montar en bicicleta de pequeño, tenia la opción de ir con mis amigos del barrio a la Chopera del Retiro a alquilar una bici durante una hora y asi pasar una tarde divertida con todos ellos.


Era todo un lujo pasear en bici por el Retiro en aquella época, en la que muy pocos niños tenían bicicleta propia.



Otra de las formas que teniamos para pasar las tardes era acercarnos a pescar furtivamente por el Estanque, soliamos llevar cordón de nylon, un clavo que doblabamos para hacer de anzuelo y una bolsa de plástico para meter el pez que pudiesemos coger, pero siempre con muchísimo cuidado debido a los Guardas jurados del Parque (se nos podía caer el pelo si nos pillaban).

En sus aguas nadan alrededor de 8.000 peces, la mayoría son
carpas, aunque también hay peces gato o percasoles, además, cuenta con otros seres como ranas, galápagos o cangrejos, de todos ellos, su habitante más famoso fue Margarita, una carpa de casi 12 kilos de peso y un metro de longitud, esto se sabe debido a que cada ciertos años se vacia por completo el Estanque, se limpia y se arreglan los problemas de pérdidas de agua.


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