Viaje en el tiempo

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Armas apellido González: Los descendientes del Conde Fernán González de Castilla, ostentaron según algunos autores en campo de gules, un castillo de oro, almenado de tres torres,
y debajo de el una llave del  mismo metal.
Este apellido es patronímico y se deriva del nombre propio Gonzalo, muy común durante toda la Edad Media; este tipo de apellidos tiene la característica que los diversos linajes que lo ostentan no tienen la menor relación entre sí, ya que con mucha frecuencia fue unido a otro que lo completó y que por regla general correspondía a las villas, castillos, territorios, etc., que conquistaba el caudillado apellidado tan sólo González.

Pero si nos ceñimos al González primitivo, como punto de origen y tronco común de las distintas ramas y familias, venimos a encontrarnos con que tampoco todos los tratadistas se encuentran de acuerdo en este punto; para unos, los primitivos solares se encontraban en las montañas de León, para otros, en Asturias y aún quedan los que sostienen que González proviene de Jaca, en la provincia de Huesca (Aragón).

Por lo tanto se observa al hacer el estudio de este apellido, el mismo fenómeno que ya se señalan en las informaciones de otros patronímicos, esto es, que muchos doctos y clásicos tratadistas se esfuerzan, en el vano empeño de explicar su origen y primitivos progenitores, como si el González, fuese apellido de linaje exclusivo de una sola y determinada familia, sin reparar en que su carácter de patronímico, hace estériles y perfectamente inútiles esos propósitos, ya que el González no denota otra cosa, que hijo o descendiente de Gonzalo y como fueron innumerables y totalmente distintas familias que comenzaron a usar ese apellido, tomándolo del nombre propio de un antecesor suyo, y lo continuaron sus descendientes, sin otra razón y causa que la apuntada, es perder lastimosamente el tiempo en intentar hacer originarios a todos los González de un mismo primitivo solar y tronco, cuando fueron tantas y tan diversas e imposibles de señalar las procedencias de la inmensa mayoría de las familias que llevan ese patronímico.

Antes, sin embargo, de proceder a la mención de algunos de los escudos de armas de solo algunas de las diversas casas de González de probada hidalguía y de las que se hallan concretas noticias, vamos a reproducir a titulo de curiosidad, lo que varios tratadistas escribieron caprichosamente, sobre los arranques y progenitores del apellido que nos ocupa.

Existe quien afirma que González proviene del conde Fernando Negro que estuvo emparentado con Carlomagno; este Fernando Negro parece ser que fue Señor de la casa solar de González en el valle de Gibaja, en las montañas de Cantabria, y que acompañó a D. Pelayo en los primeros tiempos de la Reconquista, ya que se trató de uno de los nobles juramentados en Covadonga, siendo tan conocido este héroe, que solo con nombrarle quedaba indicada su nobleza y además honoríficas circunstancias que le adornaron.

Pero si la Heráldica ayuda a comprender y aún a aclarar muchos episodios de la historia, no estará de más hacer algunas consideraciones sobre dicha batalla. Se afirma que esta batalla fue la primera victoria cristiana en la Reconquista de la Península Ibérica, en el año 722 pero es que se da la circunstancia que su alcance histórico ha sido ampliamente debatido; en ninguna de las crónicas musulmanas de la época esta batalla de Covadonga aparece para nada, es como si no hubiera existido.

Durante mucho tiempo, tampoco entre los cristianos refugiados en las monta ñas asturianas se cita dicha batalla, claro que tampoco es mucho lo que se habla de D. Pelayo y sus seguidores, es como si se tratará de un símbolo, pero sin más importancia, tiene que llegar el tiempo de Alfonso III de León (866-910) cuando se redactan unas crónicas llamadas "Albedelse" y la de Alfonso III propiamente dicha, para que en base a las mismas los cronistas pretendan establecer una continuidad entre la monarquía visigoda y el reino de Asturias aquí, precisamente aquí, donde por primera vez, aparezca la leyenda de la batalla de Covadonga; por cierto que estas dos crónicas, semejan una novela de caballería: se cuenta en ellas el rapto de la hermana de D. Pelayo por los musulmanes, el refugio de éste en las montañas, sus arengas a los astures y por fin el encuentro en la cueva de Santa María (Cova Dominica); antes de entrar en batalla, las huestes musulmanas que sumaban nada menos que 200.000 hombres, según la crónica de Alfonso III, el caudillo musulmán entra en negociaciones con D. Pelayo para que se rinda y como éste se niega, se entabla el combate. ¿Con cuántos hombres contaba D. Pelayo para oponerse a los 200.000 musulmanes?

Pero es que, según la crónica citada, lo que vino a resultar es que durante la batalla de Covadonga, las flechas disparadas por los arqueros moros se volvían contra ellos mismos, causándoles espantosa mortandad, esto, naturalmente, suena a leyenda y es lo que ha provocado interpretaciones historiográficas muy diversas; en el siglo XVIII, no fueron pocos los que llegaron a dudar de la autenticidad de esta batalla, y se llegó a más, porque la duda se extendió hasta la existencia de D. Pelayo; para aclarar el galimatías, terció la crítica histórica del profesor Sánchez Albornoz que dejó reducido este episodio a sus justos términos, debió tratarse de una emboscada tendida por los cristianos a los musulmanes y nada más, una simple escaramuza entre dos grupos relativamente poco numerosos.

Pero lo que sí está perfectamente claro es que en la batalla, escaramuza, o como se quiera llamarle, intervino el caballero citado anteriormente, D. Fernando Negro, al que ya se le conocía como el Señor de la Casa Solar de González y que sus hazañas debieron ser altas cuando mereció ser citado en las crónicas posteriores a la citada batalla.

Que los González formaron un linaje muy digno de tener en cuenta no sólo por su nobleza sino por las hazañas de muchos de sus miembros, bastarán citar unos pocos ejemplos: D. Gil González Dávila, descubridor del Lago de Nicaragua y virtual fundador de este país, al desembarcar en las tierras del cacique Nicarao, lo que dio el nombre a aquellas tierras: Nicaragua; en un principio fue Contador en Santo Domingo, pero en el año 1511 emprendió juntamente con Pedro Niño una expedición para explorar el Mar del Sur.

Después de la aventura nicaragüense, en 1524 inició otra expedición por las costas de la actual Honduras, pero en esta ocasión chocó contra los intereses de Pedrarias Dávila y de Hernán Cortes; aunque en un principio llegó a un acuerdo con Olid, el enviado de Hernán Cortes, posteriormente fue detenido y conducido a Méjico, puesto en libertad regresó a España donde murió, resolviendo de esta forma lamentable para el, el pleito que mantenía con el conquistador de Nueva España.

No puede olvidarse tampoco a D. Pedro González de Mendoza, noble castellano que permaneció fiel al rey D. Pedro, llamado por unos el Cruel y por otros el Justiciero, hasta que el año 1366 se pasó al bando de D. Enrique de Trastamara; fue hecho prisionero por los soldados del rey D. Pedro, el cual atendiendo a las súplicas del Príncipe Negro, lo dejó en libertad, a partir de aquel momento se convirtió en hombre de confianza de D. Enrique de Trastamara y cuando éste triunfó, mediante la muerte a sus manos de D. Pedro, recibió cuantiosas mercedes; en el año 1385 entró con las tropas castellanas que invadieron Portugal y murió en la batalla de Aljubarrota.

En lo que se refiere a otro González cuyo nombre se encuentra escrito en la historia destacadamente, D. Pedro González de Mendoza, fue el quinto hijo de Iñigo González de Mendoza, Marqués de Santillana; fue Obispo de Calahorra, de Sigücnza, y Arzobispo de Sevilla, Consejero del rey D. Enrique IV, convertido en defensor de la princesa Dña. Isabel, cuando ésta alcanzó el trono de Castilla junto con su esposo el rey D. Fernando (los Reyes Católicos) tuvo un gran ascendiente sobre ambos monarcas; en materia religiosa siempre se mostró partidario de los derechos de la Corona sobre los de la Iglesia y fue contrario a la política de dureza de Torquemada y la Santa Inquisición.

Muchos linajes de los González probaron la nobleza en diferentes épocas, para ingresar en las diversas Órdenes Militares, en las Reales Cnancillerías de Valladolid y Granada y en la Real Audiencia en Oviedo, y son muchos los escudos que pertenecen a la estirpe de los González, por ello solo expondré el que considero de mas relevancia, antigüedad e importancia, según la opinión de algunos tratadistas.




También llevaron ese escudo los de la Merindad de Trasmiera (Cantabria), y en la descripción de esas armas se alude que el castillo está aclarado de azur.


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