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Armas apellido Lobo: Los Lobo, ostentaron, en campo de oro, dos lobos de sable andantes, uno sobre otro; bordura de gules, con ocho sotueres de oro.



Los esmaltes del arma de los Lobo pregonan los siguientes valores:

ORO: simboliza el sol, origen de la vida, sus características espirituales corresponden a la Fe, Clemencia, Templanza, Caridad y Justicia; por otra parte dicho esmalte señala a la familia con la Felicidad, el Amor, la Nobleza y el Esplendor, es decir, es el más noble de los metales; también simboliza la Magnanimidad, Riqueza, Poder, Luz, Constancia y Sabiduría.

SABLE: Prudencia, Tristeza, Rigor, Honestidad y Obediencia.

GULES: Fortaleza, Victoria, Osadía, Alteza y Ardid.

ASPA: simboliza el Estandarte o Guión del Caudillo invicto en los combates.

Los Lobos son símbolo de un corazón constante que sufre las calamidades de la guerra y del asedio con generoso espíritu; mas llegado el momento de la lucha a campo abierto, pelean ferozmente, sin dar cuartel a su enemigo, y aquí hacen alusión al apellido.
El Obispo de Orense, Don Servando, gran genealogista, que floreció en los primeros tiempos de la Reconquista, dice que el apellido Lobo procede de un Infante llamado Charamo, hijo de Cayo Lobia, cuya hija, Caya Valeria, casó con Privano, hijo de la Reina Lupa o Loba.

En las genealogías originales de Mendoza se dice que los Lobo de Asturias proceden de un caballero godo que acompañó a Don Pelayo desde Covadonga y fundó casa en el Concejo de Aller, dejando descendencia en Castilla, de la que procedieron Condes, y en Portugal, Barones.

Otra casa radicó en la villa de Navarrete del Partido judicial de Logroño y de ella puede destacarse a don Francisco de Lobo de Castrillo y Caitón que fue Secretario del Rey en el Consejo de Italia y Caballero de la Orden de Santiago, en Enero de 1.624.

Otra casa de Lobo hubo en la ciudad de Segovia, cuyos blasones, se describen en el libro Becerro de Castilla y reproduce Frías de Albornoz.

Miguel de Salazar dice que en la villa de Añover de Tajo del partido judicial de Illescas (Toledo), hubo algunos Lobo que eran pecheros; en las villas de Fregenal de la Sierra (Badajoz) y de Aracena (Huelva) moró otra familia Lobo dónde Tomás Lobo y Arjona, Marqués, natural de Aracena fue también Caballero de la Orden de Carlos III, desde Febrero de 1.797; otra antigua familia de este apellido hubo en el lugar del Monasterio de Santillán (Patencia).

De la ciudad de Génova (Italia) era originaria otra familia de este apellido, que pasó a España.


Antepasados
Don Francisco de Lobo de Castrillo y Caitón, Secretario del Rey en el Consejo de Italia y Caballero de la Orden de Santiago, en enero de 1624.
Miguel Lobo y García de Campos, natural de Jalapa (Méjico) fue Caballero de la Orden de Carlos III desde 1.818. Pedro González Lobo fue Colegial y luego Catedrático de Prima de Cánones en Santa Cruz de Valladolid donde murió en 1622.
Pedro de Villarreal y Lobo, nacido en España por 1524.
Francisco Lobo Trujillo, nacido por 1552, matrimonio con Ana Velásquez de la Barrera, esta última fue hermana del célebre conquistador Gaspar de la Barrera; del matrimonio registramos un hijo: Juan Lobo de la Barrera, nacido por 1584, matrimonio con María Delgado Valdenegro, recibió de Juan de Jaraquemada, en 1611, el título de Gobernador de los pueblos de Peumo y Copequén, además de ser dueño de la estancia Rupeumo, en la provincia de Colchagua; de su matrimonio registramos sus 5 hijos:
  • Francisco Lobo de la Barrera, casado con Mariana Gónzalez de Medina.
  • Juan Lobo de la Barrera, matrimonio con María García de Vergara.
  • Pedro Lobo de la Barrera, matrimonio con Isidora Villaseca.
  • Ana Lobo de la Barrera y María Lobo de la Barrera.
Es pues, bastante probable que el fundador del apellido Lobo en Villalobos fuera nuestro antepasado Francisco Lobo de Lera, hijo de Francisco Lobo de Vega de Valdevillalobos, casado en Villalobos el 9 de enero de 1751, en la iglesia de San Pedro, con Josefa Pérez de la Cuesta, y del cual difícilmente podremos llegar más lejos, ya que de esta época no se conservan los libros parroquiales en la iglesia de San Román de Vega.




La casa de la Cudad de Segovia, cuyos blasones se describen en el libro Becerro de Castilla y reproduce Frías de Albornoz: en campo de plata, dos lobos de sable andantes uno sobre otro y bordura cosida de plata con ocho lobillos de sable.



En España nos enorgullecemos de los Escudos y Blasones que encontramos en el paisaje, visitando viejas ciudades olvidadas; ellas son las mejores páginas de nuestro pasado.


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