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Estaciones de Renfe

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Las estaciones de Renfe en Madrid como Atocha, Delicias, Principe Pío o estación del Norte y Chamartin siempre han ido unidas en mis recuerdos a las emociones de los viajes, las aventuras del verano y el regreso a lo cotidiano y querido.


Hoy mi fascinación por los trenes permanece intacta, desde el veloz, confortable y carísimo AVE hasta el que va de Cercedilla a Cotos sustituto de aquel otro con asientos de madera soporte de mis 18 o 20 años de camino hacia la Ruta Smith o a la Peñota, pero ya no es lo mismo aunque sigo sin olvidarme de esos cercanias en los que iba de pequeño con mi madre y la troupe de hermanas y vecinas a pasar el domingo en las pozas del río del pueblo de San Rafael y que podreis ver el trailer de su estación al final de esta página.

  


Estación de Atocha


El 9 de febrero de 1851, tres años después de la entrada en servicio del ferrocarril Barcelona-Mataró (el primero que circuló en España), fue inaugurada la estación de Atocha con el nombre de Estación del Mediodía (del Sur) o Embarcadero de Atocha. Era la primera en Madrid. Su finalidad era unir la capital con el palacio de la reina Isabel II, en el Real Sitio de Aranjuez.

Atocha la vieja y hermosa Atocha hoy invernadero con su fantástica estructura de acero y cristal, sus Salas de espera de 1ª y de 2ª clase, el negocio de los periódicos y revistas, sus mozos de equipajes esperando que llegasen los trenes con viajeros para hacer los portes de las maletas y bolsas de viaje y aquel gran reloj interior diseñado por Eiffel nos señalaba que volvíamos al colegio, al frío, a la casa pequeña y que el verano pasaba a convertirse nuevamente en un deseo aún no cumplido hasta un nuevo Julio del siguiente año.

Desde la Estación de Atocha en un taxi grande de aquellos que llevaban transportín bajabamos  hacia el Paseo de las Delicias hasta llegar a nuestra casa.
 


Estación del Norte o del Príncipe Pío


La Estación del Norte o del Príncipe Pío, situada en el cruce entre el paseo de la Florida y la cuesta de San Vicente, está unida a la historia de la compañía de Caminos de Hierro del Norte de España, de tanta importancia para el desarrollo económico de nuestro país. La expansión de la industrialización vasca llevó a la Diputación de Vizcaya y al Ayuntamiento de Bilbao a solicitar en 1841 licencia para la construcción de una vía férrea Madrid-Irún que habría de servir, además de para el traslado de viajeros para hacer llegar a la capital por un medio rápido el carbón y los productos alimenticios del Norte.

En 1866 se había construido la vía de circunvalación (una zanja al descubierto en gran parte de su recorrido) que rodeaba la ciudad por el sur y permitía la unión entre las redes del norte y del sur, así como la conexión entre las distintas terminales de la época (Mediodía o Atocha, de Ciudad Real o Delicias — en 1880— y ésta del Norte horadando un túnel bajo el Campo del Moro), y sería en su trazado donde se construiría una nueva estación de mercancías — Imperial (1881)— para descargar a la del Norte que carecía de espacio e instalaciones para cumplir tal función.

En octubre de 1940 esta estación acogió la llegada del líder nazi Heinrich Himmler, que se encontraba de visita en España.​ Ante aquel evento, de marcado carácter propagandístico, la estación fue engalanada con tapices y con banderas españolas y de la Alemania nazi.

La estación del Norte también sería testigo en julio de 1941 de la salida de los primeros voluntarios de la División Azul hacia Rusia.
Sin embargo el periodo de esplendor de esta estación tocaría a su fin con la entrada en servicio en la década de 1960 de los nuevos accesos ferroviarios de Madrid, previstos ya en época de la Segunda República. Con la apertura de la nueva línea de circunvalación de mercancías en 1964 –la cual permitía unir la línea de Irún con Atocha bordeando Madrid por el noreste–, y de la nueva estación de Chamartín en 1967 al norte de la ciudad como cabecera de la nueva línea directa Madrid-Burgos (que acortaba el camino hacia Irún con respecto a la línea que iba por Valladolid), los servicios ferroviarios fueron traspasados paulatinamente de la estación del Norte a las nuevas instalaciones. Con ello, la vieja estación quedaba desplazada del eje fundamental que ahora pasaban a formar Atocha y Chamartín con el túnel que las unía, y ya en 1976 todos los servicios habían sido trasladados salvo los trenes de Cercanías.

En 1979 las instalaciones recuperaron parte de su actividad al acoger los trenes (Talgos III y expresos) que se dirigían hacia Galicia.

La estación del Norte mantuvo los tráficos ferroviarios con destino a Galicia durante algunos años. Además, debido al cierre de la estación Atocha desde 1988 hasta 1992, y al consecuente desvío a Chamartín de los trenes de Atocha, la estación del Norte absorbió también los tráficos de Asturias y Cantabria.

En enero de 1993 salió de esta estación el último expreso hacia la costa gallega, momento en que la estación fue cerrada definitivamente para acometer una importante obra que la convertiría en un gran intercambiador de transportes.​
 

 


Restos de la antigua Estación del Norte o del Príncipe Pío

  


Estación de Delicias

Situada hoy siete metros por debajo del nivel del paseo, y junto a la vía de contorno -hoy Pasillo Verde Ferroviario-, actualmente alberga el Museo del Ferrocarril de Madrid.

En su inauguración, el 30 de mayo de 1880, la nueva construcción era conocida como Estación de Ciudad Real, por ser cabecera de la línea que la Compañía de los Ferrocarriles de Ciudad Real a Badajoz y de Almorchón a las Minas de Carbón de Belmez (CRB) había inaugurado el año anterior.

Cuando se decidió su construcción, Madrid contaba ya con otras dos estaciones, Atocha y Príncipe Pío, que en ese momento eran simples embarcaderos, por lo que la de Delicias se convirtió entonces en la primera estación con carácter monumental de la ciudad.

Desde finales de los 40 construyeron, sobre el solar del antiguo Campo Deportivo de Las Delicias, los Bloques de viviendas para ferroviarios que hoy ocupan el número 63 del Paseo de las Delicias. En veinte años, de 1950 a 1970, la estación quedó oculta desde el Paseo de las Delicias.


El primer Centro de Procesamiento de Datos (CPD) de España fue construido por RENFE junto al céntrico Paseo de las Delicias, proyecto adjudicado en julio de 1965 a la empresa Entrecanales y Távora S.A. En 1967 concluyeron las obras del Centro de Cálculo de Renfe levantado en el jardín que existía delante de la fachada norte y que se construyó justo delante del edificio de viajeros de la estación de Delicias, en el jardín de acceso al recinto, ocultando aún más su visibilidad desde el Paseo de las Delicias.
 
En 1960 se había puesto en servicio el primer ordenador en nuestro país, un IMB modelo 650 Magnetic Drum Calculator, con un KB de memoria que fue adquirido por RENFE y cuyo valor ascendía a 250.000 dólares de la época. Fue entonces cuando se planteó crear, como se denominaba en aquellos momentos, un Centro de Cálculo, con el objeto de centralizar en Madrid la incipiente informática de la empresa ferroviaria.

La nueva sede estaba terminada en 1967, con un edificio de cinco plantas, en la planta baja estaba ubicado el Centro de Cálculo (todo acristalado y las puertas se abrian al pisar su entrada, o sea, tipo CIPOL) con dos sistemas 3003 de Siemens que constituirían la base para la implantación del novedoso Sistema Electrónico de Venta de Billetes y Reserva de Plazas de los trenes de largo recorrido y que comenzaría su puesta en funcionamiento en 1968, dos sótanos con los motores  Diesel y generadores en un zona y las piscinas de refrigeración en otra zona del mismo sótano, los laboratorios de los técnicos en informática como yo y mis 3 compañeros Lara, Jesús y Benito, una terraza con cafeteria y comedor para los empleados del edificio, y por último y que yo recuerde, una gran sala con 250 pupitres electrónicos para la reserva y venta de billetes de Largo Recorrido.
La estación de Delicias fue levantada junto a la denominada vía de contorno que, desde 1864, unía las estaciones de Atocha y Príncipe Pío. Uno de los motivos en la elección de este emplazamiento fue posibilitar la conexión ferroviaria entre esta vía y la línea férrea de Extremadura y Portugal, que partía desde Delicias. En el punto donde se producía este enlace, se ubicó la pequeña estación de Delicias-Empalme.

 
 
Contó con un simple andén, corto pero muy ancho, junto al cual se levantaba un sencillo edificio rectangular de una planta, con muros de mampostería, recercados en puertas y ventanas y cubierta a dos aguas, en cuya fachada principal no faltó ni el reloj, ni el letrero de Delicias-Empalme. En hilera, pero independientemente, se situó una pequeña construcción de fábrica de ladrillo para urinarios.
De Madrid-Delicias partía, desde 1924, un ramal ferroviario que conectaba con el Matadero y Mercado de Ganados. Sería esta misma línea la que desde 1934 daría servicio al Mercado Central de Frutas y Verduras de Legazpi. Adosado a este último se encontraba la estación de Madrid-Mercados, que contaba con vías de apartadero, de clasificación y maniobra.
 
La existencia de este ramal condicionó el desarrollo de la zona para uso industrial, ya que junto al trazado se instalaron numerosas industrias y talleres que aprovecharon la conexión ferroviaria para transportar sus mercancías.
 
El polígono industrial de Legazpi, estaba ubicado en lo que actualmente es el barrio de los metales y contaba con instalaciones tan destacadas como la de Manufacturas Metálicas S.A. situada muy cerca de la estación de Madrid-Mercados.



Estación de Chamartín


La Estación de Chamartín, situada en la calle Agustín de Foxá, junto a La Castellana, se mantiene a caballo entre las estaciones clásicas y las de diseño más futurista, las llamadas en el argot ferroviario como ferropuertos, donde ya no sólo sirven para intercambio de viajeros, si no que se convierten en centros comerciales, de ocio y de esparcimiento.

Ahora mismo se encuentra dentro de ciertos proyectos urbanísticos que la pueden modificar totalmente e incluso hacerla desaparecer. Pero Chamartín fue todo un símbolo de modernidad y cambio total de filosofía de estación en el momento de su renovación, ya que la construcción actual, sustituye a un viejo apeadero.

Aunque las primeras explanaciones comenzaron ya en 1933, la Guerra Civil detuvo todos los proyectos ferroviarios vinculados a Chamartín y a la nueva línea directa a Burgos. La nueva estación se construyó sobre el antiguo cementerio del pueblo de Chamartín de la Rosa.

No fue hasta 1967 cuando la estación vuelve a tener uso. Su inauguración coincide también con la finalización de los proyectos ferroviarios paralizados desde la Guerra Civil: línea directa Madrid-Burgos, túnel ferroviario entre Atocha y Chamartín, que incluía los apeaderos subterráneos de Recoletos y Nuevos Ministerios, y los nuevos enlaces ferroviarios que enlazaban el nuevo complejo con la línea Madrid-Zaragoza en Coslada y con la línea Madrid-Irún en Las Matas. Todo este entramado de líneas ya planeado desde la II República constituye aún actualmente la circunvalación ferroviaria por el norte de Madrid.

Progresivamente la nueva estación absorbería los tráficos de la estación del Norte (actual Príncipe Pío) hasta provocar la desaparición de los servicios de largo recorrido en esta última. El rápido aumento del número de viajeros pronto dejaron pequeña la estación provisional, que consistía en un pequeño edificio paralelo a la vía 1, lo que obligó a plantear la construcción de un nuevo y definitivo edificio.

Entre 1970 y 1975 se construiría la actual estación siguiendo el proyecto de los arquitectos Alonso, Corrales y Molezún y el ingeniero Rafael Olaquiaga, que incluía además las amplias zonas comerciales y de ocio de las que dispone actualmente.



Estación de Goya o Tren de Almorox


La estación de Goya  estuvo operativa entre 1891 y 1969, fue una antigua estación ferroviaria que existió en Madrid, cabecera de línea férrea Madrid-Navalcarnero-Almorox.

La Estación de Goya o del Tren de Almorox, de vía estrecha, estaba situada en la calle de Pablo Casals, en la ribera del río Manzanares, en el arranque del camino a la Ermita de San Isidro, la casa con huerta que eligió Goya como vivienda en sus últimos años madrileños, la llamada Quinta del Sordo, donde pasó sus últimos años madrileños antes de partir para Francia. En esta casa, Goya decoró las paredes de yeso con sus famosas pinturas negras, murales que fueron trasladados a lienzo a partir de 1874, y actualmente se conservan en el Museo del Prado.



Estación de Peñuelas

La Estación de Peñuelas inaugurada en julio de 1908 como Estación de la Alhóndiga, entre los Paseos de la Esperanza y Yeserías en la Arganzuela, en la línea de circunvalación entre Atocha y Príncipe Pió, que soterrada actualmente, forma el llamado Pasillo Verde Ferroviario. Como la cercana de Imperial, también estuvo destinada a mercancías. Y en torno a ella se abrieron igualmente numerosos talleres y almacenes.

Los alrededores eran un espacio muy degradado, con numerosas chabolas que empezaron a ir desapareciendo en los años anteriores a la Guerra Civil, y que se mantuvieron en algunos casos hasta bastantes años después.

Se trató de la última de las estaciones en construirse de todas las de la vía de contorno de Madrid. A comienzos de 1908 su diseño era muy similar a la vecina estación de Imperial. Su actividad de transporte de mercancías (aceites, harinas y asfaltos) se consolidaba en 1924. En la Segunda República hubo graves altercados y huelgas en sus cercanías.

Durante la defensa de Madrid en 1936 tuvo un destacado papel como lugar de parapeto de tropas cercanas al frente de batalla. Su cierre hizo que personas y material se desviasen a la estación de Abroñigal.





Estación Imperial


La Estación de Imperial o simplemente Estación Imperial fue una estación ferroviaria destinada únicamente al tráfico de mercancías y para liberar de esta misión (sobre todo el carbón que utilizaba la Fábrica de Gas) a la del Norte que se había quedado pequeña. Debe su nombre a encontrarse situada junto al Paseo Imperial. Se encontraba situada entre dicho paseo, los de los Pontones y de los Melancólicos y la actual calle del Jemenuño.

Las instalaciones fueron conocidas popularmente como Estación de las Pulgas, denominación que ya recibían los terrenos en los que se erigió la estación antes de su construcción.

Estaba emplazada sobre la línea de contorno (o de circunvalación), que unía las estaciones madrileñas de Atocha y del Norte.


Estación del Niño Jesús o El Tren de Arganda

La Estación del Niño Jesús o del Tren de Arganda estaba en la avenida de Menéndez Pelayo, junto al hospital infantil allí existente, del que tomó el nombre. Se inauguró en 1880 para traer yeso de Vaciamadrid. Posteriormente la línea se empalmó con Vicálvaro y Arganda para traer pedernal, cal y grava.

Se trataba de una línea de vía estrecha con trenes de mercancías que ocasionalmente prestó servicio de viajeros, especialmente los domingos para ir a Arganda, dando pie al dicho popular de el tren de Arganda, pita más que anda.

En 1964 fue derribada, construyéndose en su solar la Torre del Retiro y la Colonia del Retiro. La línea fue eliminada, pero quedó un pequeño tramo que funcionó hasta 1998 y que comunicaba Morata de Tajuña, Arganda y Vicálvaro.



Estación de Vigo


La estación de Vigo es una estación ferroviaria ubicada en la ciudad de Vigo, provincia de Pontevedra. Se encuentra situada en la plaza de la Estación, adyacente a la calle de Alfonso XIII, en el barrio céntrico de Casablanca (dónde nació mi hermana Maria Teresa y dónde vivia mi abuela Mariana) de la ciudad viguesa, próxima a la calle Urzáiz.

Cuantos recuerdos se me agolpan en la mente al recordar esos tiempos cuando ibamos a pasar temporadas con mi familia de Vigo y mis llegadas a la estación cuando subiamos andando hacia la casa de mi abuela en la calle Paraguay. Recuerdos imborrables.



Estación de Mongat


Montgat es una estación de la línea R1 de Renfe en Barcelona situada en la línea de playa del municipio homónimo. La estación está en la línea del Maresme en el tramo Barcelona-Mataró, el primero que se abrió en España. Es estación de cercanías desde que se creó la red, y no tiene ningún otro servicio ferroviario.

En este pueblo pasé las vacaciones de verano durante varios años seguidos y me empapé de la idiosincrasia catalana, espectaculares esos tiempos vividos.



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