Gusanos de seda - Viaje en el tiempo

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Gusanos de seda

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Cuando éramos pequeños los que hoy somos padres, era muy común tener para criar gusanos de seda y aprender su metamorfosis, siempre había alguien en el cole que te pasaba unos cuantos, los metías en una caja de zapatos, conseguías hojas en algún árbol morera del barrio (cualquier compañero te decía dónde había) y, hala, a observar cómo crecían los pequeños gusanos, estos pequeñajos devoraban hojas como si no hubiera un mañana, hasta que se convertían en capullos amarillentos y, al cabo de unos días, de ellos salía una mariposa blanca, más bien feota, que se liaba a poner huevos y te llenaba la caja de nuevos proyectos de gusano, que al poco tiempo  nacían y…  el ciclo comenzaba de nuevo. Cualquier chaval de esa época te cuenta esto con todo lujo de detalles porque esto, era algo que se hacía seguro en algún momento de la infancia.


La mejor jaula para los gusanos de seda consiste en una caja de zapatos, la porosidad del cartón y a la vez su dureza evitan que con la humedad de las hojas y la temperatura ambiente se produzca la fermentación de los residuos, cuando esto ocurre, aparecen hongos y bacterias y, aparte de generar muy mal olor, pueden acabar con la vida de los gusanos en pocos días.

Aunque depende del tamaño de la caja, calculad que en una de tamaño normal pueden vivir una docena de gusanos, no más, porque necesitan también un poco de espacio para luego poder hacer los capullos sin que se amontonen unos sobre otros y para vigilar su correcta alimentación.

Se les pueden echar hojas de morera dos veces al día, calculando más o menos dos hojas por gusano (del tamaño de la palma de la mano), aunque esto no es una regla fija, sino que depende del tamaño del gusano y, por supuesto, de la hoja de morera.

Cuando tengas la oportunidad de acumular hojas de morera, porque las has cogido de un árbol o las has comprado, debes conservarlas del mejor modo posible para que te duren varios días, por esta razón, debes almacenarlas pulverizadas con agua dentro del frigorífico (de esta forma te durarán algo más de una semana), pero atención y muy importante, no se te ocurra meter las hojas en agua, porque se pudrirían, eso sí, al dárselas, deben estar secas, así que sácalas 15 o 20 minutos antes de dárselas a los gusanos.

Cuando las hojas se secan, los gusanos ya no las quieren, así que no tiene sentido que hagas acopio de hojas si no tienes cuidado después para mantenerlas de la forma adecuada, no lo olvides.
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