Iglesias y Parroquias - Viaje en el tiempo

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Iglesias y Parroquias

Años 50_60_etc
Hubo una etapa de mi niñez del 54 en que que ejercí en ocasiones de monaguillo ayudaba a misa al cura del barrio Don Antonio Astillero Bastante (deán de la catedral de La Almudena y Vicario de Actos Públicos del Arzobispado de Madrid) al que recuerdo siempre organizando catequésis o fiestas en el barrio, a los chavales nos hacía participar en numerosos eventos como los Vía Crucis de Semana Santa con cruces incluidas para llevar a cuestas, carreras de sacos, actuaciones de magos, piñatas en ollas de barro llenas de caramelos y carreras de bicicletas con anillas atadas a cuerdas dónde teníamos que meter el palo que llevábamos y así ganarnos el premio, lo más divertido era la cucaña, era un tronco alto, liso y engrasado dónde solo los mozos más mayores intentaban sin resbalarse subir hasta lo más alto y el que lo conseguía se llevaba un pollo vivo o un jamón, ...

Don Antonio fue nombrado primer párroco de Nuestra Señora de las Delicias. Designado Vicario de la Vicaría VII, pasó a encargarse de las Visitas del Papa a Madrid como responsable de la Vicaría de Actos Públicos. Elegido Deán Presidente del Cabildo, fue también presidente de la Junta Técnica para la terminación de la Catedral de La Almudena.

Para ayudar en las tareas litúrgicas como monaguillo, lo primero que tuve que aprender fué a contestar al cura en latin, ya que por aquél entonces la misa era en esa lengua y de espalda a los fieles, me llevaba la chuleta de los ornamentos liturgicos a mi casa y lo iba estudiando hasta memorizar las respuestas de la misa, lo que más recuerdo es el Dominus vobiscum y el Item misa est, también tuve que familiarizarme con los ropajes como casullas, albas, roquetes, capas pluviales, dalmáticas, estolas, cíngulos, amitos, corporales, copones, cálices, vinajeras, incensiario, naveta, custodia,... teníamos una guia para saber el color de la casulla del dia y a cuando dar los toques de la campanilla... en funerales o misas solemnes había mucha más actividad pues era mucha más la ropa litúrgica que había que preparar como, encender y apagar velas, tocar la campana,...

!Que mal se me daba el catecismo!

¿Quién es Dios? Dios es nuestro padre, que está en los cielos, creador y redentor... !de rodillas! etc…

Cuando éramos tiños teníamos una gran noción de lo que era pecado, tras recibir una formación religiosa en la escuela y en la catequésis de la parroquia, era muy frecuente ver a niños en el confesionario sobre todo tras hacer la primera comunión, el cura nos solía poner como petitencia padresnuestros o avemarias, según el tamaño del pecado.

El curriculum de nuestro parroco Don Antonio, en 1954 el Obispo de Madrid Alcalá, Dr. Eijo y Garay, comienza con su traslada a Madrid encargándole específicamente de la acción pastoral con los ferroviarios, preferentemente obreros, dando conferencias en los distintos centros de trabajo de Renfe, así como tandas de Ejercicios Espirituales, de este quehacer pastoral con los ferroviarios y más concretamente en la barriada Delicias Atocha surgió una comunidad cristiana, esta comunidad dió origen a la Parroquia de Ntra. Sra. de las Delicias erigida en 1965.

Volviendo a su misión con los ferroviarios no le fue fácil conseguir gratuitamente del Estado a través de Renfe, el solar donde había de establecerse el nuevo templo y complejo parroquial, son muchos los que recuerdan la acción pastoral en plena calle, con, el entonces célebre Vía Crucis de los barrios antes citados, superando algunos años la cifra de asistencia de 30.000 personas, con los postulados del Domund y de ayuda a las Misiones, con los ejercicios espirituales, la parroquia se instaló provisionalmente en un local prefabricado, mientras tanto nuestro párroco Don Antonio iniciaba el templo parroquial definitivo que se llamaría a iniciativa suya Nuestra Señora de las Delicias y que fue inaugurado el 19 de Marzo de 1970 por el entonces Arzobispo de Madrid, D. Casimiro Morcillo, en Octubre de 1996 se le elige y nombra Deán de la Santa Iglesia Catedral permaneciendo además como Vicario Episcopal.

Como he dicho antes, los chavales de la barriada también nos dedicabamos a ayudar a las Misiones y al Domund, orfeón de campanarios, menestral, rezadora y navajera, hija de tantas guerras, fue, entre otras cosas, una pura hucha del Domund, huchas que, con sus caras blancas, negras, amarillas, cobrizas y malayas (de brillante cerámica valenciana) alegorizaban todas las razas del mundo que había que salvar para Cristo y su Iglesia, nosotros ya estábamos salvados con nuestros catecismos y nuestras Flores a María los primeros viernes y los escapularios de tela parda del Carmelo al cuello, pero había que salvar a los chinitos de Mao, bautizar a los negritos del Congo que Leopoldo, rey católico de Bélgica, masacraba enviándolos al limbo por millones, y allí estaba Sagarmina (Director nacional de Misiones) poniendo en formación por toda España su ejército bruñido de huchas del Domund, sonantes de calderilla, portadas por niños y niñas que se disfrazaban de indios y japonesas en los locales del Ropero Parroquial de Acción Católica.

Todos los que vivimos en estos años recordaremos sin duda aquellas tardes de Octubre en las que paseábamos nuestras huchas con forma de chinito o negrito sonrientes y pedíamos una limosnita para el Domund, hacíamos competiciones en la clase a ver quien conseguía mas dinero, creo recordar que el que conseguía mas le regalaban la hucha, vacía por supuesto.

Recuerdo una vez un hombre al que pedí la limosnita y me dio 5 duros, entonces una fortuna, y me dijo 5 pesetas para el Domund y 20 pesetas para ti, después de muchas dudas y con la mente puesta en el quiosco, el Domund gano la batalla y las 20 pesetas las metí en la hucha, mentalidad cristiana inculcada en los catecismos que nos chupabamos de niños.

La Parroquia de la Beata María Ana de Jesús está desde los años 40 y sería el Párroco Don Julio Morate quien partió de cero, ya que no había ni templo ni feligreses, pero su fe y entusiasmo pronto dieron su fruto, en un pequeño local en el número 2 de la calle José Miguel Gordoa, empezó celebrando culto y animándo a los niños a asistir a la Catequésis, aqui nos trajeron desde el Colegio Castilla a recibir la Confirmación, la confirmación es un sacramento por el cual el bautizado es colmado del Espíritu Santo por la imposición de manos, la unción y la oración, para que se consolide interiormente en su vida sobrenatural y confiese exteriormente con valentía la fe en Jesucristo, ea, ea, ea.

En esta misma Parroquia estuve durante un año en el coro de los niños cantores y aqui hice mi Primera Comunión con mi hermana Tere.

Como sabemos la Primera Comunión al igual que hoy, en los lejanos años 60 y 70 era un momento muy especial para los niños, era un sacramento religioso, el día más feliz de nuestras vidas, porque recibíamos a Dios por primera vez, aunque en realidad para la gran mayoría de los niños, por no decir para todos, era el día más feliz, no por recibir a Dios, sino por recibir algunos regalos que tanto escasearían en estas décadas citadas; para las niñas suponía vestir un esplendoroso vestido blanco y ser el centro de atención de todo el mundo y los niños habitualmente lucían como marineritos o almirantes....

La primera comunión es la celebración católica que conmemora la primera vez que alguno de sus fieles recibe el sacramento de la Eucaristía, o sea, que se recibe el cuerpo de Cristo, o sea, que se comulga, o sea, que se come la galleta esa que sabe a manido, normalmente los niños hacen la primera comunión con siete u ocho años, siempre que hayan sido bautizados, si no, eres como Satanás y te pudrirás en el infierno.

Lo primero era, un par de meses antes de la ceremonia, asistir cada día con el colegio al catecismo que con el paso de los años pasó a llamarse catequesis; en los años 60 y 70, en el catecismo, el cura te enseñaba a rezar las oraciones mas comunes, y te daba sermones de cómo comportarse un buen católico, nos hacían  aprendernos los Mandamientos de la Santa Madre Iglesia, los Mandamientos de la Ley de Dios, las Bienaventuranzas y todas las oraciones habidas y por haber....

La Catequésis estaba creada para poder recibir la primera comunión y nos daban un comprobante de asistencia o sello o vale o moneda en las clases de catecismo que eran obligatorias para hacer la primera comunión, estos sellos que nos daban en las parroquias eran canjeables por juguetes en los años 60 y se entregaban como premio a la asistencia o haber realizado los trabajos que mandaban.

Tenias que ir a la iglesia a confesarte la tarde anterior a la comunión y, claro tenías que tener mucho cuidado de no cometer ningún pecado antes de comulgar, algunas madres no dejaban a los niños salir de casa el día antes, para evitar que pudiesen pecar y por la noche cenabas, y ya no podías comer nada hasta después de la comunión, pues la tenías que tomar con el estómago vacío, igual que cuando te hacen un análisis de sangre, si la comunión era a las 12, pues allí estabas tu sin haberte tomado ni un vaso de leche y sin quejarte, pues podía ser un pecado.

Había que comprar o hacerse el traje de comunión, cosa que tras más de 40 años se sigue haciendo... en ciertos lugares está todavía muy arraigado el hecho de hacer la comunión o decir a los vecinos o familiares eso de el niño me comulga...

En la posguerra y hasta los años 70, habia que juntar 10 vales para demostrar que estabamos bien aleccionados y si no el cura no nos daba la primera comunión, al final de curso, los niños que más vales habían juntado durante el año, eran los primeros en recoger el regalo.





La Iglesia Nuestra Señora de las Delicias ubicada en el Paseo de las Delicias, entonces era el número 11, se inició con la construcción de un Asilo, después se adquirió para su expansión una parcela colindante denominada la Jabonera y se compró al Ayuntamiento de la Villa y Corte una parte de terreno de la vía pública para el alineamiento de la finca.

Dada la cantidad de instituciones dedicadas a la educación de niños, el Asilo fue sólo para niñas, veinticinco niñas, eso sí huérfanas y naturales de Madrid, el Patronato correría con los gastos de su internado y su instrucción, el capellán y las Hermanas de la Caridad se ocuparían atentamente de ellas, continuó la obra benéfico-docente aunque no en este edificio y con las mismas personas ya que se encargaron de las niñas durante estos primeros años de la posguerra las Religiosas Salesianas en uno de sus colegios de Madrid.

En 1948 el Patronato encargó el Asilo a estas religiosas permitiéndoles utilizar parte de las instalaciones para sus actividades con jóvenes y también dar clases gratuitas a niñas externas del barrio de las Delicias, así comenzó a funcionar como Colegio con la denominación de María Auxiliadora para niñas externas e internas siendo el Internado sólo para las becarias del Patronato, en 1976 las Religiosas Salesianas dejaron la dirección del Colegio que aceptó el párroco de la reciente parroquia de Nuestra Señora de las Delicias, Don Antonio Astillero.

Otra de las iglesias dónde de vez en cuando ibamos los amigos y que estaba muy cerquita de casa era Nuestra Señora de las Angustias, cuándo había bautizos era constumbre esperar a los padrinos en las escaleras de acceso a la iglesia y les gritabamos: eso de

eche usted padrino, no se lo gaste en vino....,

y el padrino nos tiraba calderilla que llevaba preparada con perras chicas y perras gordas y asi empezaba la pelea entre todos los chavales para coger el mayor número de monedas posible e ir al quiosco a comprar chuches.

Un recuerdo de la Iglesia de cuando yo era niño era el toque de las campanas de las iglesias lo que me resultaba muy familiar, comenzaban a tocar a diario a las 8 en punto de la mañana y se seguia tocando cada 10 minutos hasta las 8,30 horas, por la tarde se tocaba para llamar a la gente al rezo del Rosario o para la exposición del Santísimo, si alguien moría en la zona, se tocaba anunciando la muerte y el dia del entierro, se tocaba desde que salía el cura con los portadores de la cruz, los ciriales y estandartes a buscar al difunto para traerlo a la iglesia a rezar el responso o hacer la misa de corpore in sepulto, los domingos y dias de fiesta se tocaba la campana a repique.

Hoy viene a mi memoria una antigua tradición que no sé si sigue realizándose en Madrid, es la de las Capillas domiciliarias y Capillas petitorias, algunas familias formaban un coro con una capilla domiciliaria de una Virgen o un Sant, y a lo largo del mes durante dos o tres días se repartía por las diferentes casas de las personas que formaban este coro.

Estas capillas iban en una caja de madera con la imagen dentro y  con una pequeña hucha para depositar las monedas, llevaba unas puertas batientes que se cerraban al trasladarla de una casa a otra, cuando te traían la capilla, se colocaba en la mejor parte de la casa a la vista de todos y se dejaba abierta.

Para iluminarlas y como señal de oración y respeto, se encendía una lamparilla de aceite manteniendose encendida mientras la visita de la capilla domiciliaria estaba en la casa, las luces danzantes de estas lamparillas producían en nuestros espíritus de niños una serie de sensaciones, que las sombras de las pequeñas luminarias en su danzar por las paredes despertaban los temores a fantasmas, y apariciones, solía rezarse todas las noches en familia alguna oración o incluso, algún que otro rosario, por supuesto, en las casas de los más piadosos.

Yo creo que la costumbre sigue como testimonio de devoción y de apego a aquellas bonitas tradiciones de nuestros padres y abuelos, recuerdo que en nuestra casa recbíamos algunas veces la capilla petitoria de la Sagrada Familia, el Sagrado Corazón y la Virgen del Carmen o la del Rosario.

Regreso al contenido | Regreso al menu principal