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Tiempo de ocio > La radio de los 50, 60,...
Cuando aún no había llegado a nuestra España la televisión, la radio era el entretenimeinto que teníamos por aquéllos años de los 50, solía ponerse en la cocina sobre una estantería, y oíamos el Parte franquista a través de RNE y las cadenas de emisoras del Movimiento como las CAR y REM, también las emisoras como Radio Juventud eran muy escuchadas; había maratonianas tardes de Canciones dedicadas a los oyentes que llamaban al estudio o interminables novelas del famosísimo Guillermo Sautier Casaseca, y como ¡no! por las tardes el consultorio sentimental La hora Francis con consejos para que las chicas de la época fueran por el buen camino de la virtud.

Hubo más tarde programas nocturnos como Encarna de noche o El loco de la colina que significaron una nueva forma de hacer radio.

Esto es un pequeño homenaje a un medio que nos acompañó, informó y entretuvo como ningún otro a nosotros los niños y a los adultos como nuestros pades y abuelos, ahora tenemos la oportunidad de ver lo que ellos tan sólo pudieron oir; en definitiva un recuerdo entrañable de nuestra historia.

Tras la victoria de la Guerra civil, el régimen de Franco monopolizó los medios de comunicación, Radio Nacional, creada durante la contienda con un emisor portátil facilitado por los alemanes, era la única que podía dar información, todas las demás emisoras conectaban con RNE para dar las noticias; este control de la censura previa lo mantendrian hasta el año 1976; los actos presididos por el jefe del Estado eran objeto de retransmisión como los discursos pronunciados ante las juventudes falangistas y en el que define su oposición al que denomina yugo comunista.

La radio en España ha tenido y tiene una implantación extraordinaria, esta afición por la radio acaso haya que buscarla en la posguerra y en los boletines de noticias que hicieron de este medio un elemento cotidiano y familiar; como hitos importantes estaban el parte oficial de mediodía y el de Radio España Independiente por la noche; Pepe Iglesias El Zorro, los partidos de fútbol; Bobby Deglané con su Cabalgata fin de semana; los seriales como Lo que no muere, Dos hombres buenos o Ama Rosa, dejaron una profunda huella en un público amplísimo, con un porcentaje importante de amas de casa.


La radio de los años 40, 50, 60, 70 y de los 80

Durante los años 40 la radio experimenta importantes cambios y comienza sus años dorados, la programación que hasta entonces era básicamente musical, introduce grandes novedades: seriales, concursos, consultorios... convirtiéndola en compañera y confidente; en este contexto nace uno de los programas más recordados y emblemáticos de la radiodifusión en España El consultorio de Elena Francis dirigido principalmente a la audiencia femenina, el programa atendía a las consultas de las oyentes, ya fueran de belleza, cocina, salud, jardinería... pero sin duda fue evolucionando con el tiempo hasta convertirse básicamente en consultorio sentimental; fué un gran éxito desde sus inicios consiguiendo un gran número de seguidoras y pronto se convierte en uno de los programas más populares, llegando a mantenerse en antena durante 37 años.

Uno de los misterios que rodeaba al consultorio, era la identidad de la Señora Elena Francis que llega a convertirse en uno de los personajes radiofónicos más queridos, siendo en realidad un ser ficticio; la precursora del consultorio fue Francisca Bes, cuyo esposo formaba parte de una próspera familia catalana, los Fradera poseedores de un importante salón de Belleza y laboratorios de cosméticos; Francisca Bes fue la auténtica Elena Francis, la persona de quien partió la idea del consultorio, el perfil del famoso personaje, sentó las bases del programa y hasta eligió la sintonía del mismo Indian Summer de Victor Herbert, es la melodía que a todos nos viene a la mente al recordar el consultorio, que forma parte de la memoria colectiva de los españoles.

Durante los años 50 se emitieron seriales o radionovelas con un fuerte contenido propagandístico del régimen franquista, cuyos títulos pueden sonarnos más por alusiones o referencias indirectas que por haberlas escuchado directamente en nuestras radios o transistores, entre esas novelas fuertemente ideologizadas había nombres tan celebres como La sangre es roja o Un arrabal junto al cielo curiosa mezcla de folletín y novela social y La segunda esposa; hasta entonces, se emitían radionovelas o radioteatros de producción local, de forma esporádica, y no se emitía programación en la cadena; las primeras radionovelas que se emitieron con la SER fueron El derecho de nacer actualizada, ocho años más tarde y Ama Rosa con la madre sufriente, sacrificada que se veía obligada a renunciar a su hijo pero que lograba emplearse como criada en la casa de los padres adoptivos, para cuidar de su retoño; emoción y lágrimas a raudales en la más pura tradición del folletín melodramático.

Los chicos tuvimos también nuestras radionovelas, como Diego Valor, el héroe del espacio, que narraba las aventuras interplanetarias de este personaje en su lucha contra las fuerzas del Mal, se emitió en la SER desde finales de 1953 hasta junio de 1958 a las siete y cuarto de la tarde, patrocinada como no podía ser menos por Chocolates Valor.

En la radio se trasmitieron 1.200 emisiones diarias de quince minutos cada una, a través de las cuarenta y cuatro emisoras que poseía entonces la Sociedad Española de Radiodifusión (SER), desde octubre de 1953 a junio de 1958, el guion hasta 1954 fue adaptación de la historieta británica Dan Dare, a partir de la fecha señalada, los guiones los escribe Jarber (Enrique Jarnés Bergua) y al protagonista le ponía voz Pedro Pablo Ayuso.

La hora del serial solía ser la de la tarde, a eso de las 4.30 o las 5.00; solía emitirse en la cadena SER una novela por la mañana y tres por la tarde; más adelante, el número de novelas ascendía ya a media docena, de ellas cinco por la tarde; empezaron durando tan solo un cuarto de hora o a lo sumo veinte minutos para, en esta década de los 60, quedarse en la media hora de duración interrumpida por varias pausas publicitarias como  Persil, Cola Cao, Monky, Palmolive, La Lechera, etc, eran algunas de las marcas publicitarias que patrocinaban estos espacios; posteriormente y con el declinar de los seriales fue disminuyendo el número de novelas hasta prácticamente desaparecer en la época de la transición democrática.
Daban la voz a los personajes de los seriales hombres y mujeres de la radio como Pedro Pablo Ayuso, Maribel Alonso, Matilde Conesa, seguramente los más populares, sin olvidar otros, como Teófilo Martínez (con esa voz grave, lenta, monorrítmica, que tantas veces escuchamos también en el doblaje de las películas, doblando a Joseph Cotten, John Wayne o Gary Cooper, Matilde Vilariño, interpretando a menudo personajes infantiles, Juana Ginzo, nos los conocíamos de memoria; algunos de estos actores, como Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa y Matilde Vilariño llevaban 20 o 30 años en la radio, formaban parte de la memoria de nuestras vidas; trás la entrada o sintonía venía la presentación del cuadro de actores y equipo técnico, nos conocíamos no solo el nombre de los actores sino hasta los cargos más técnicos de las novelas como los de montaje musical Enrique Aroca, Pilar de la Peña o Angel Aymat, efectos especiales Esteban Cabadas, Control Enrique Ortega o Eduardo Calderón, autor y director Guillermo Sautier Casaseca; fueron prolíficos autores de seriales autores como Rafael Barón, Luisa Alberca y sobre todo el gran patriarca del serial, Sautier Casaseca; para 1966, ya había escrito o adaptado más de 1.000 seriales para la radio, la mayoría de los actores pertenecía al llamado cuadro de actores de Radio Madrid, la emisora central de la SER.


Eran otros tiempos, tiempos en los que no existía la televisión, ni Internet, ni tantas cosas, hablo de finales de los cincuenta y principio de los sesenta, de hace cincuenta años, la radio era algo más que un simple entretenimiento, hay quien dice que desempeñaba la misión que hoy cumple la televisión, si nos referimos sólo a la de informar o entretener, lo acepto; sin embargo, la radio cumplía una misión especial: unir a la familia.

La televisión requiere una atención casi total, con la radio no sólo se podían hacer otras cosas a la vez, mi madre planchaba, cocinaba, lavaba y todo lo demás con la radio puesta, además te permitía compartir una mesa camilla, con brasero incluido, con tu familia, allí todos reunidos, escuchábamos y comentábamos lo que oíamos, a diferencia de la televisión que, a mi entender, aísla, la radio era un elemento de unión, a todo ello, añadamos la discusión posterior sobre el concurso, el serial, la última canción, el programa de cuentos, etc...

De esa época, quien no recuerda a locutores como: Bobby Deglané, José Luis Peker; a concursos de José Fernández o Fernan en Doble o Nada; a programas de variedades como Cabalgata Fin de Semana; a seriales como Ama Rosa; a los Partes (así se les conocía, con lenguaje bélico, a los diarios hablados que emitía Radio Nacional de España a las que todas las emisoras se conectaban cada hora, obligatoriamente; a la música del anuncio del Cola-Cao; a series infantiles como Diego Valor con Pedro Pablo Ayuso; a las series familiares como Matilde, Perico y Periquín; a programas cómicos como los de Gila o de Pepe Iglesias El Zorro; a programas deportivos como Carrusel Deportivo con Juan Manuel Gozalo; a programas musicales como El Gran Musical; a tantas y tantas cosas.

Mi infancia la había llenado de programas de radio como Matilde, Perico y Periquín con Matilde Conesa, Pedro Pablo Ayuso y Matilde Vilariño, en el papel de Periquín (a esta extraordinaria actriz radiofónica siempre le tocaba hacer los papeles de niño), un incansable generador de trastadas en el más puro estilo Guillermo, pero él sólo sin la banda de proscritos que tenía como contrapunto su apestoso, repipí, sabiondo de los cojones llamado Gustavín, el serial terminaba con el padre Perico persiguiendo cinturón en ristre a Periquín, mientras gritaba ¡No, al nene pupa no! y su víctima el pobre, ¿pobre?, Gustavín lloraba a moco tendido.

Pero volvamos a la radio, tras el parte de las ocho, llegaban los programas estelares que han marcado la historia radiofónica de España, en Radio Intercontinental, Ángel de Echenique, con su Auto de la fortuna, era una especie de Bienvenido míster Marshall, otro concurso famoso en esta emisora fue Ruede la Bola, para artistas noveles.

En la SER, desde Barcelona, Avecrem llama a su puerta, presentado por Joaquín Soler Serrano, cuya popularidad se extendió a toda España, y a través de Radio Madrid La melodía misteriosa, Conozca a sus vecinos,  el Doble o nada, donde un concursante, el doctor Salvá, adquirió celebridad y dinero contestando a preguntas tremendamente difíciles sobre el compositor operístico italiano Giacomo Puccini, también Un millón para el mejor, con José Luis Pécker, que luego se emitió por TVE.

En Radio Nacional de España en variedades, los favoritos fueron Fiesta en el aire o Noche del sábado de , y Cabalgata fin de semana de Radio Madrid, Cabalgata fin de semana supuso para los españoles el asistir a través de la imaginación a un gran espectáculo radiofónico de constante entretenimiento, ciertamente, no era para menos teniendo en cuenta la amenidad y verborrea con la que era llevado por su pareja estelar de presentadores: Boby Deglané, sustituido luego por José Luis Pécker, y Carmen Pérez de Lama, el programa empezaba a las 22’30 horas de los sábados; el final no era conocido ni por los propios locutores.

Dentro de los programas de ayuda, Todo para los chicos, dirigido por Joaquín Peláez en la SER, que se inició en 1962 y en él nació la idea de lo que después sería la llamada Operación Plus Ultra: llevar a 16 niños de brillantes y ejemplares comportamientos por toda la geografía de España a bordo de los aviones de Iberia.

Y Ustedes son formidables, con Alberto Oliveras, también en Radio Madrid de la SER, los miércoles a las diez y media de la noche. Que sean grandes o chicos. No importa pobres o ricos, ¡ustedes son formidables!...: así comenzaba su emisión, con la música de fondo de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak.

Colaborador con Oliveras en el programa fue Joaquín Prat, que participó en otros muchos, en 1964, en Radio Madrid Madrugada, alcanzó el éxito, y en 1970, junto a la actriz Laura Valenzuela, protagonizó el serial Más allá de las estrellas.

Gila empezó como humorista gráfico, pero el éxito le llegó en 1951 cuando actuó en Madrid como espontáneo en el teatro de Fontalba, donde contó un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra, en la década de 1950 actuó en Radio Madrid, cuando abría la boca y empezaba a hablar era capaz de arrancar la risa a cualquiera, con su inseparable teléfono, iniciaba una conversación sin sentido con un desastroso enemigo de una guerra imaginaria que nada tenía que ver con la que él vivió en España, celebradísimo fue su monólogo sobre uno que le toco un millón y llama a su jefe para ponerlo de vuelta y media y comunicarle que ya no volvería a trabajar; inmediatamente, tras enterarse que el premio era en realidad un sillón, tiene que deshacer el entuerto, o aquel de otro que cuenta las excelencias de su piso recién comprado, con tabiques como de papel de fumar (tiene la ventaja, decía, que los vecinos no pueden oírte, pues cuando ponen la oreja en la pared…se transparenta) y habitaciones que para abrir las puertas antes había que retirar los muebles.

Luis Sánchez Polack "Tip", antes de formar con José Luis Coll la famosa pareja Tip y Coll la formó durante catorce años con Joaquín Portillo, Tip y Top, primero trabajaron en la radio por separado, Tip con su personaje Don Poeto Primavero de la Quintilla y Top interpretando zarzuelas radiofónicas, juntos intervinieron en Estampas y sainetes, Los tres gazapito, Apunta, nene, ¿Ha perdido usted el juicio?, Juvenil y Cortefiel o De viernes a viernes, todos en Radio Madrid.

Yo soy El Zorro, zorrito, para mayores y pequeñitos; yo soy El Zorro, señores, de mil amores voy a empezar, con esta cancioncilla iniciaba el argentino Pepe Iglesias El Zorro su programa, que se convirtió en un verdadero espectáculo familiar, su prodigiosa garganta era capaz de crear las voces de una amplia gama de personajes, muchos creían que detrás de él habían más actores, como los que integraban, por ejemplo, el Hotel La Sola Cama, donde había bronca toda la semana, de entre ellos, muy recordado el del Finado Fernández, un individuo al que le pasaban las historias más disparatadas y graciosas, las cuales siempre terminaban con un ... y de Fernández nunca más se supo, actuó en la Cadena SER en la década de los cincuenta durante varias temporadas.

Sus frases las empleaba todo el mundo en la calle, en el trabajo, con los amigos: Seré bereve... en lugar de seré breve; está loca la pelota; ¡Ay que risibilidad me dan las cosas risibles!; A mí me gustó. ¿A ti te gusto? o Viejo, tomate la pastilla, con acusado acento porteño, y en los bares y tiendas comenzó a pedirse morrones en lata, una conserva por él inventada que tenía muchas aplicaciones.

Lo que no faltaba nunca, a las doce en punto de la mañana y en Radio Nacional de España, era el rezo del Ángelus, no en vano el Estado se declaraba católico, apostólico y romano.

Programas musicales hubo muchos y todos muy buenos: Discomanía, El gran musical y Los cuarenta principales en la SER, Caravana musical en La Voz de Madrid, Vuelo 605 en varias emisoras o Alta Fidelidad en RNE.

La canción más dulce, la que llega al alma, y la que llena de alegría, ¡te la traerá Discomanía! así sonaba todos los días la sintonía de este programa, conducido por el chileno Raúl Matas, que a finales de los 50 nos ponía al corriente de lo más ín del momento de la música pop.

El gran musical nació en el año 1962 de la mano de Tomás Martín Blanco, y se emitía los domingos por la mañana a las 12 horas, por el desfilaron las más famosas figuras de la canción moderna, convirtiéndose en poco tiempo en el de mayor popularidad de las ondas españolas, en 1970 pasó a llamarse Los 40 principales, con Rafael Revert al frente, nombre que tomó de una sección que ya existía en el anterior, además de impulsar, dar a conocer y promocionar la música, en ellos se formaron grandes locutores: José María Íñigo, Miguel de los Santos, Constantino Romero, Mariano de la Banda, Pepe Domingo Castaño, Pepe Cañaveras o Joaquín Luqui.

Ángel Álvarez, piloto de aviación, comenzó a combinar su profesión con la de comentarista de discos en 1960, en un programa dedicado a la música joven denominado Caravana musical, en La Voz de Madrid, en 1963 se inició la emisión en Radio Peninsular de su programa Vuelo 605, que luego pasó por Radio Madrid, Cadena Minuto y la M-80, y también puso en marcha Alta Fidelidad en Radio Nacional de España.

Los domingos eran de Carrusel deportivo, allí estaba Vicente Marco y sus conexiones con todos los campos de España:
"Desde Oviedo, Manso Menéndez".
"Desde Sevilla, Juan Tribuna"
"Desde Madrid, Pepe Bermejo"…

Y todo ello con los concursos intercalados de Juan de Toro y el Anís Castellana.

Comenzó Carrusel deportivo su andadura en la SER en 1954 y aún sigue, con Vicente Marco al frente hasta el año 1982, el éxito de este programa ha llegado incluso a la música; Martirio cantaba así:
Taquitos de jamón, chopitos y gambas, yo me jarto de comer
y por la tarde le dejo… pa’ que escuche Carrusel.

Le hacían competencia e igualmente siguen Radio gaceta de los deportes, que empezó a emitirse en 1953, o Tablero deportivo, ambos en RNE.

Y los domingos también, después de las noticias de la noche, y todo en la SER, primero una comedieta muy agradable y siempre jocosa, Estampas y sainetes, con la intervención de todo el grupo de actores de la emisora, y comenzaba siempre con una voz imperiosa que destacaba sobre un fondo de música de zarzuela: ¡Pepi, Juaní, Matilde, niños!..., ¡venid!, que empiezan los sainetes, era el reclamo para que ya todos estuviéramos sentados en la mesa y dispuestos a cenar.



A continuación podeis escuchar algunos fragmentos de audio de algunos de los personajes más famoso de esa época.


Hay una película española llamada Historias de la Radio, que, aunque ñoña y con ramalazos muy criticables ideológicamente, refleja muy bien lo que la radio significó en aquella época, la radio es lo que había, lo que nos unía con el mundo, ese mundo ruin, penoso y totalitario que nos rodeaba pero era nuestro mundo, el que nos tocó vivir, en él intentamos ser felices.



Tampoco me olvido de El Coyote con la doble vida de César de Echagüe, del mismo autor eran también Dos hombres buenos; no tuvo problemas José Mallorquí a la hora de reinterpretar en otro contexto la obra de McCulley, El Zorro, pero de eso me enteré después, ni de Radio Intercontinental que antes del serial de la SER y patrocinado por Reloj Festina y la Antigua Relojería de la calle de la Sal, escuchábamos aquel famoso sainete de La portera y sus vecinos, desternillándonos con los chismes y el hablar castizo y chulesco de la señá Patro.



Uno de los programas que recuerdo fue el Consultorio de Elena Francis, seguramente muchos de aquella generación os acordareis de él, era un consultorio sobre todo sentimental, aunque también había espacio para los temas de salud y cocina en la que la gente escribia cartas contando sus problemas y pidiendo consejo a la supuesta Elena Francis, esta leia y contestaba las cartas a través del micrófono todas las tardes sobre las 17:30.

España entera se paralizaba cuando comenzaban las radionovelas; sí, si, España entera se paralizaba cuando comenzaban a emitirse las primeras notas musicales de aquellos entrañables espacios radiofónicos; la radionovela más importante de Guillermo Sautier Casaseca,  Ama Rosa en la que intervenía como protagonista la inolvidable Juana Ginzo, os propongo escuchar el fragmento de la serie que se emitió a través de la Cadena SER en el año 1959 y en la que intervenían actores de Radio Madrid; en la grabación se pueden escuchar las voces de Julio Varela (narrador), Juana Ginzo (Ama Rosa) y Fernando Dicenta (Doctor Beltrán).


Resumiendo, pasé el Bachillerato Elemental haciendo los deberes en la cocina de mi casa, con mi madre friendo las croquetas o haciendo la tortilla de patatas, con la ventana abierta, aunque fuera invierno para que saliera el humo tanto de la sartén como del carbón que alimentaba la cocina; la radio con suficiente volumen emitía:

La Sociedad Española de Radiodifusión, por su cadena de ondas propias y asociadas presenta Ama Rosa con la gran compañía de actores de Radio Madrid y la reaparición en España del popular actor hispano americano Doroteo Martí, una serie radiofónica original de Guillermo Sautier Casaseca.


Una producción fuera de serie con Juana Ginzo, Joaquin Peláez, Maribel Ramos, Fernando Dicenta, Alicia Altabella y Carmen Martínez encabezando un reparto de figuras de la Radio española y con Julio Varela como narrador y con la colaboración extraordinaria de Pedro Pablo Ayuso, etc...


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