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Los que fuimos niños en la década de los 60 y 70 carecíamos de la diversidad de entretenimiento que poseen los niños de la actualidad, en ningún caso me atrevería a juzgar si eso es malo o bueno sí que sin lugar a duda nuestra infancia era diferente, no existía más que un canal de televisión (a lo sumo 2,cuando llegó la UHF), ni juguetes electrónicos sofisticados, ni por supuesto, nada relacionado con informática, ordenadores o consolas...


Los niños de los 60 y 70 nos dedicábamos pues a jugar y a leer en nuestros ratos de ocio; ya he dedicado una entrada a mi página a los tebeos, ahora quisiera dedicarla a los cuentos y libros de los años 60 y 70.


Joyas Literarias Juveniles fue una serie de 272 adaptaciones a historietas de clásicos de la literatura, fundamentalmente de aventuras, que se empezó a publicar en 1967 en las revistas de Editorial Bruguera, su posterior recopilación y expansión en tebeos monográficos constituyó uno los grandes aciertos de la editorial en la década de los setenta.




El auge del Romanticismo en Europa y la consiguiente revalorización de los folklores nacionales trae consigo la aparición de numerosos autores que recopilan y reelaboran la literatura oral infantil preexistente (Grimm, Hofmman, Andersen...); es en este contexto en el que irrumpe la Editorial Saturnino Calleja, que desde el principio edita colecciones de cuentos; cientos de títulos inundan el mercado a precios muy bajos; estos cuentecitos, sin autor reconocido, recogen argumentos de todo el mundo, alternando con los relatos fantásticos con las moralejas.


Tras la Guerra Civil y la subida al poder del General Franco, España sufrió un cambio o, mejor dicho un clarísimo retroceso, a nivel educacional y educativo respecto al que existió en tiempos de la República, maestros asesinados, exiliados o depurados, cierre de escuelas e institutos e implantación de una enseñanza fascista y clerical; se constituyó la Junta Técnica del Estado, y dentro de ésta la Comisión de Cultura y Enseñanza presidida por José María Pemán.

Debía impregnarse la mente del niño de un intenso patriotismo: cantos, himnos, subida de la bandera... y todo ello exaltando los valores castrenses de la nueva España: disciplina, valor, jerarquía, sacrificio, servicio… se impone una rígida censura en los libros de texto y se suprime la libertad de cátedra del profesorado, el maestro debía estar al servicio de la ideología.

Se suprime la educación mixta separando a los alumnos de las alumnas en centros diferentes alegando razones de orden moral, a las niñas había que educarlas en la feminidad rotunda que las condenaba a una posición subordinada en la sociedad.

Decía Pilar Primo de Rivera que:
"Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho".  
(sin comentarios...)

En la gama alta se edita la Biblioteca Perla, que recoge relatos lujosamente encuadernados e ilustrados por nombres míticos (Zamora, Penagos...); uno de los grandes se incorpora a la editorial en 1917, Salvador Bartolozzi, el creador del Pinocho español, auna la destreza en la ilustración con la elegancia en el relato; sus personajes, Pinocho y Chapete, encandilaron a varias generaciones de niños españoles; aún siendo fundamental en la historia del libro infantil español, Saturnino Calleja no es la única editorial.


Los años veinte de nuestro siglo ven nacer las revistas infantiles ilustradas, bebiendo directamente de las tradicionales Aucas o Aleluyas, se editan revistas como Colorin, Chiquitín, Pinocho de Saturnino Calleja... y, como no, Gente Menuda de la revista Blanco y Negro y TBO que ha dado nombre a este tipo de revistas hasta nuestros días.

Los que fuimos niños en la década de los 60 y 70 carecíamos de la diversidad de entretenimiento que poseen los niños de la actualidad, en ningún caso me atrevería a juzgar si eso es malo o bueno sí que sin lugar a dudas nuestra infancia era diferente.

No existía más que un canal de televisión (a lo sumo 2,cuando llegó la UHF), ni juguetes electrónicos sofisticados ni por supuesto, nada relacionado con informática, ordenadores o consolas.....

Los niños de los 60 y 70 nos dedicábamos pues a jugar y a leer en nuestros ratos de ocio; quisiera dedicar este momento a los cuentos y libros de los años 60 y 70, como las Joyas Literarias Juveniles que fue una serie de 272 adaptaciones a historietas de clásicos de la literatura, fundamentalmente de aventuras, que se empezó a publicar en 1967 en las revistas de Editorial Bruguera, su posterior recopilación y expansión en tebeos monográficos constituyó uno los grandes aciertos de la editorial en la década de los setenta.


Durante la Dictadura, la literatura infantil es una simple escusa, mal disimulada, para trasmitir conocimientos y valores del régimen a los jóvenes; la educación de todos los escolares se encontraba recluida en los libros de texto que fueron concienzudamente revisados tras la subida al poder de Francisco Franco, por ejemplo, estos son algunos de los términos que los españoles debieron memorizar frente al encerado; Si el líder dice de tal evento que esto no ocurrió, pues no ocurrió o Si dice que dos y dos son cinco, pues dos y dos son cinco.


En el régimen franquista, el control por el lenguaje utilizado fue especialmente notable, desde el aprendizaje obligatorio del Cara al sol a la especial atención que merecía en las escuelas el Catecismo, como el del 1er Grado y el del 2º Grado; las cuatro décadas de Dictadura incidieron en el lenguaje.


Durante décadas, miles de chavales leyeron y releyeron El Libro de España, donde se narran las aventuras de Antonio y Gonzalo, o los libros de Viajes por las tierras de España; a través de las páginas de los libros, los alumnos descubrían paisajes y costumbres de todos los rincones del territorio español desde la perspectiva de la época.

Después de la Guerra Civil, el
Libro de España fue corregido y manipulado para adaptarlo a la visión franquista del pais cuando en realidad fue escrito en 1928, Miguel Primo de Rivera lo impuso como texto de lectura obligatoria durante su Dictadura.

Los libros como
Así quiero ser fueron editados al finalizar la guerra civil y su finalidad era adoctrinar a los niños en los principios políticos del nuevo régimen, en las portadas se ven los mensajes con ese objetivo, el escudo del águila imperial, el uniforme de la OJE con niños armados con un fusil, el lema de la España franquista UNA, GRANDE, LIBRE.

Franco es el nuevo Jefe del Estado y se presenta con una exaltación exagerada, como si se tratara de un ser superior, sobrenatural, donde se exageran las cualidades y tratan de transmitirlo como si realmente fuese así, la idea principal era que el Caudillo sólo responde ante Dios y ante la Historia.

La Patria era España y se representaba como una madre para sus hijos, como nos enseñaban en el libro Yo soy español, o sea,
LA MADRE PATRIA.


La Formación del Espiritu Nacional (FEN) estuvo dirigida por el Frente de Juventudes en todas las etapas de la enseñanza desde la Escuela primaria hasta la Universidad, los libros en este ámbito estaban mediatizado por las directrices que marcaban.


Con la Ley del 26 de febrero de 1.953 entró en vigor un nuevo Plan de Ordenación de los Estudios de Enseñanza Media (Bachillerato Elemental y Superior), para el acceso al Bachiller había que hacer un examen previo, el llamado Exámen de Ingreso al Bachillero que se hacía a los 10 años de edad y para la preparación de esta prueba de Ingreso había distintas enciclopedias como, Haces de Luz, Grado Elemental, Primer Grado, Grado Medio, Grado Preparatorio, Iniciación Profesional, Estudio, etc... pero la más utilizada era la Enciclopedia de Grado Superior de Dalmau Carles.

Los libros Aprendiz de hombre, Vela y ancla y Cartas a mi hijo encuadernados con tapa dura forrado con un papel impreso a color ilustrado y plastificado; la portada y contraportada del Aprendiz de hombre tenían dibujos de Goya y en su contenido se retratan temas costumbristas, temas populares en los que ensalzan los valores de la vida cotidiana.

Por último, la escuela franquista la base para el adoctrinamiento del nacionalcatolicismo donde millones de niños fueron educados y adoctrinados como quería el dictador, concluida la contienda civil y arrasada la escuela laica y participativa que impulsó la República, el franquismo puso en manos de la Iglesia católica la enseñanza de las jóvenes generaciones; para abordar la realidad de la escuela del nacionalcatolicismo de mediados de los años 50, que es el escenario de
El Florido Pensil y que se habla de esa escuela que marcó con sangre y fuego a generaciones de españoles y cuya sombra se percibe aún en determinadas actitudes de intolerancia que enturbian la convivencia política y social en la España del Siglo  XXI.

Con este libro se recorren los distintos aspectos que condicionaban la vida de los niños del franquismo, aquellos que a diario tenían que cantar el
Cara al Sol o ir a misa o las dos cosas, y sobre los que pesaba como una losa el sentido de culpa, el pecado, el temor de Dios y al fuego eterno del infierno.


Por último y no menos interesante, está el
Nuevo Catón y el Catón Moderno.



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