Los billares - Viaje en el tiempo

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Los billares

Tiempo de ocio

En mi época de estudiante, los salones de billar nos servían para hacer pellas o novillos en las clases de la mañana e ir a pasar el tiempo debido a que el colegio San Saturio al que yo iba estaba muy cerca de los Billares el Portillo y los Embajadores (ambos en la calle Embajadores); íbamos a pasar el rato y a hacer trampas tanto en los futbolines como en las máquinas flippers, etc..., soliamos meter un hilo de acero por el conducto dónde se echaban las monedas hasta que hacía contacto con el relé, en ese momento y dependiendo de las veces que los hacias de seguido, la máquina te iba metiendo las partidas gratis en el contador, por supuesto, siempre estabamos expuestos a que el dueño del local nos pillase ya que merodeaba por dónde estabamos nosotros porque se sabía los trucos, pero nosotros eramos muy avezados en esas trampas y no solia pillarnos.


En mi barrio había varios billares, uno de ellos estaba en un pasaje que había entre el Paseo de las Delicias y la calle Batalla de Brunete, era el pasaje Rafael de Riego; a este sitio ibamos los amigos cuando hacíamos novillos a jugar futbolin o billar (mitad del pasage a la izquierda) y además aprovechabamos a jugar a rescates o futbol corriendo entre los obstaculos que no encontrabamos incluyendo tirarnos por encima de las barandillas (a la izquierda) que estaban en las puertas de una tienda de ropa; habia otros billares llamados América entre mi antiguo Colegio Castilla y mi casa del Paseo de las Delicias, también habia otro muy chiquito que estaba enfrente de mi casa regentado por una familia muy amable y finalmente es al que más ibamos a pasar nuestros buenos ratos.

Voy a intentar rememorar el ambiente de los Salones de Billar y Recreativos de los años 60 y 70 al incluir fotos de aparatos electromecánicos que estuvieron presentes en dichos salones ya que en los Billares propiamente dicho no solamente había mesas de Billar, futbolines, mesas de Ping Pong, flippers y pinballs, etc... algunos salones estaban especializados en estos aparatos, especialmente los que eran muy grandes como Los Sótanos de la Gran Vía de Madrid.


Los billares Callao, ubicados en los sótanos a la izquierda del edificio del cine Callao era un establecimiento perteneciente a la cadena Brubbiks de París, dotado de 32 mesas, incluidas algunas exclusivas para profesionales y de una sala aparte dotada de graderío para la celebración de competiciones, un bar americano completaba las instalaciones.


El billar, es un juego  de precisión, que se basa en impulsar con un taco de madera las bolas que están  sobre la mesa; hablando del juego, si por algo destaca el billar es por  sus versiones y reglas, los más populares son:

El Billar francés o Carambóla en el que se emplea un palo de madera con terminación en zapata a la cual se le da un poco de tiza para que no resbale el taco al golpear a la bola, 3 bolas antiguamente de marfil (una roja y dos blancas, una de ellas con un punto negro para diferenciarlas) puestas sobre una mesa tapizada con paño verde o azul y con bordes que proveen un rebote; se juega preferiblemente entre 2 personas, pero puede ser jugado por una o más personas; el propósito del juego es emplear la bola asignada al jugador para tocar con ella las otras dos bolas y hacer una carambola, esto es, el participante emplea un taco para impulsar su bola hacia ambas bolas restantes, el hecho que la bola del jugador toque la bola roja y la bola del contrincante (o en orden reverso la bola del otro jugador y después la bola roja) constituye una carambola.

El Juego a 3 Bandas similar al anterior, consiste en que los jugadores impulsen su bola asignada con el propósito de hacer contacto con las otras dos bolas en la mesa, pero antes de terminar de golpear a la última bola, la bola del jugador que tira en turno ha de tocar 3 veces algunas de las orillas conocidas como bandas; en otras palabras, una de las bolas, ya sea la roja o la blanca del contrario, y tres bandas, sean cualesquiera – incluso la misma banda- deben ser tocadas con la bola del jugador en turno antes de que su bola toque la bola restante.

El Billar americano, también conocido como pool; en este caso, la mesa tiene 6 agujeros o troneras, cuatro en las esquinas y dos más en el centro de cada uno de los lados largos de la mesa, en ellos deben introducirse las bolas siguiendo las reglas específicas de cada juego; los juegos de pool suelen contar con 15 bolas numeradas del 1 al 15, siendo las 7 primeras conocidas como lisas, ya que se colorean de manera uniforme a lo largo de toda la bola, utilizando un color diferente para cada una de ellas, las 7 últimas se conocen como rayadas, utilizando los mismos colores que las bolas lisas en el mismo orden, distinguiéndose por la forma en que es aplicado el color en una banda alrededor de la bola; la bola 8 posee el color negro, siendo el único que no se repite en el conjunto, aplicado a toda la bola a la manera de las bolas lisas, el simple hecho de introducir la bola blanca o no tocar la bola 8 cuando solo sobran esas dos, o sacar la bola 8 fuera de la mesa o embocar la bola 8 en una tronera diferente a la anunciada, es una pérdida automática del partido para quien haya cometido la falta.


Salones de billar

Diferentes juegos del billar

Accesorios para jugar al billar


El futbolín como se le conoce hoy día se inventó en España,  si bien es cierto que los inicios del futbolín se produjeron en Alemania de la mano de Broto Wachter, su estética tiene poco que ver con la actual, así que el futbolín se inventó en España y punto; Alejandro de Finisterre (gallego) es el creador del futbolín, en 1936 durante la guerra civil fue hospitalizado debido a unos bombardeos en Madrid, allí conoció a unos niños que debido a diversos problemas no podían jugar al fútbol, así que con ayuda de un carpintero crearon este popular juego que se ha extendido a todos los rincones del mundo, para que aquellos niños pudieran jugar al fútbol.


Es un juego que requiere reflejos rápidos, tacto delicado, control de la pelota, regate al contrario y disparo fuerte y seco o colocado, se puede jugar individualmente (uno contra uno) o por parejas.


Las partidas de futbolín se jugaban en bares, billares u otros salones recreativos con los amigos o espontáneos que se unían a echar una partida; una peseta, ocho bolas; los futbolines tenía diferentes versiones, según se instalaran en uno u otro lugar; en Madrid los equipos eran Real y Athlético, en Cataluña el Barça y el Español, pero estos equipos fueron desapareciendo y se impuso el Real Madrid vs Barça.


Había verdaderos especialistas que se mantenían horas y horas jugando (lo normal era hacerlo al pierde-paga, dejando los perdedores paso a nuevos rivales); otros en cambio, resultaban unos mantas, que se dejaban golear y encima, por ser unos manazas, acababan tiznados con la grasa de las barras.

Si en el lance del juego se rompía alguno de los monigotes, o sea, futbolistas de madera, rápido llegaba el encargado de los billares a repararlo entre imprecaciones a las que ya estábamos acostumbrados como tonto, jodío, etc… y aprovechaba para engrasar las barras con el unte negro que tenía en un bote y que luego aplicaba con un pincel.







El Ping Pong o tenis de mesa  es un deporte de raqueta que se disputa entre dos jugadores o dos parejas (dobles); las partidas de Ping Pong las jugabamos en los billares con los amigos, después de jugar al billar o a las máquinas recreativas.


Al sacar, el servicio comienza con la pelota descansando libremente sobre la palma abierta e inmóvil de la mano libre del servidor, después, el servidor lanzará la pelota hacia arriba lo más verticalmente posible, sin imprimirle efecto, de manera que se eleve al menos 16 cm tras salir de la palma de la mano libre y luego caiga sin tocar nada antes de ser golpeada, cuando la pelota está descendiendo, el servidor la golpeará de forma que toque primero su campo y después toque directamente el campo del receptor; la jugada se anula si en el servicio la pelota toca la red, siempre y cuando, por lo demás, el servicio sea correcto.


El Ping Pong creaba adictos pese a la mala ubicación de las mesas ya que las solían poner en los sótanos entre las columnas y era materialmente imposible jugar bien, pero aún así, incluso ya trabajando, arengabas a tus compañeros para ir a los billares a jugar Ping Pong.


Eran finales de los sesenta y la década de los setenta cuando los Flippers o Pinballs estaban en pleno apogeo; un duro dos partidas, dos duros cinco partidas; las marcas eran muy diversas: Petaco, Capri, Cavalier, Poker Plus, Paraiso, Rey de Diamantes y muchísimas más; la parte del marcador siempre estaba ilustrada con dibujos llamativos de chicas ligeras de ropa, chicos, coches y escenas de terror; jóvenes y mayores se agolpaban entorno a la máquina para poder ver la destreza del jugador; la bola plateada se perdía en pasadizos rebotando con los pirulos y bumpers que tenia la máquina, mientras el objetivo era alcanzar la puntuación suficiente o que se encendiera la Especial para obtener una partida gratis.


Cuando salieron al mercado las máquinas para jugar varias personas a la vez, es decir; con cuatro marcadores, las competiciones eran habituales; también compartíamos uno de los botones con un amigo o amiga, aunque esta era la forma de jugar más molesta, pero te permitía tener en la otra mano el cigarrillo; había que tener mucho cuidado si movías la máquina con cierta brusquedad podía salirte el letrerito infame de Falta, y la partida terminaría de inmediato; recuerdos gratos en billares, bares y cafeterías al lado de estas máquinas, que tantas tardes nos llenaron de distracción a los jóvenes de la época.


A continuación voy a incluir las fotos del las máquinas electromecánicas que recuerdo haber visto en diferentes Salones recreativos durante mi infancia, tales como máquinas de Luchadores, Pac-Man, Carreras, Deportes, de Tiro, etc...




Electromecánicas de carreras y deportes

Electromecánicas de tiro


Algunos recordarán ese espacio subterráneo en plena Gran Vía de Madrid como Los Sótanos, una galería a la que se bajaba por una estrecha escalera mecánica y en la que al fondo había una ya mítica tienda, Discoplay, y que los sábados y domingos soliamos irnos a Los Sótanos que era un recinto con infinidad de máquinas recreativas (especial mención a la del Tiro al oso con escopeta y perro de caza), aunque los más fogosos se decantaban por el Punching Bag.

Supongo que a los más jóvenes les llamarán la atención estos aparatos que existían antes de la invasión de los videojuegos y a los más carrozas les traerán buenos recuerdos que espero sean una vuelta a su infancia.



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