Los coches - Viaje en el tiempo

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Los coches

Transportes
Todavía no tendría yo diez añitos, cuando mi padre compró un Fiat Balilla negro, aún recuerdo la primera noche que lo trajo a casa, cuando lo aparcó en la puerta nos quedamos mirando el coche con adoración, era el primer coche que teníamos y ese bombón que estaba aparcado frente al portal era nuestro, nos sacó a dar una vuelta después de cenar y recuerdo como alucinabamos.

Como podeis ver en las fotos, vinieron una serie de coches diferentes, pero el primero que tuve yo, fué un Seat 800D (SEAT 600 de 4 puertas), al principio todo fue sobre ruedas... las de mi querido cochecito, los inolvidables viajes en el Seat 800 con cinco o seis de familia y la baca a tope de maletas por las interminables carreteras durante siete u ocho horas, siempre prestando atención a la gasolina ya que en esos tiempos no había tantas estaciones de servicio, siempre con piezas de repuesto como la correa del ventilador que se rompía cada ciertos kilómetros y mucha atención al radiador que gastaba más agua que gasolina.

y tan inolvidables que eran, no?.


Los problemas con el Seat empezaban cuando había que subir alguna cuesta por las carreteras, por ejemplo cuando íbamos o volvíamos de Galicia, los viajes duraban 12 horas y subíamos y bajábamos todos los puertos habidos y por haber como, el Padornelo, la Canda, la Gudiña, etc… el motor se calentaba (eso lo supe luego, claro) por el exceso de peso... por esta razón, de vez en cuando lo tenia que aparcar en alguna cuneta para darle un respiro y echar agua al radiador, todos los ocupantes salíamos a estirar las piernas... y luego, vuelta a montarnos hasta la próxima parada.

El segundo problema comenzó algo más tarde... y es que las ruedas empezaron a pedir misericordia en forma de pinchazos, yo creo que era porque estaban reventadas de semejante carga, solo os digo que pinchamos muchísimas veces en un trayecto entre Vigo y La Coruña, al final tuve que parar a comprar una rueda y a reparar otra...

De Madrid a Vigo tardamos... ¿12 horas?... ya no me acuerdo, fué mucho... pero eran unos viajes inolvidables, que os confieso que no quisiera volver a repetir... evidentemente ahora el mismo trayecto tiene una duración aproximada de 4 horas y media por autopista.


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Unas pinceladas del paisaje urbano de aquellos años de nuestra infancia y primera juventud en mi ciudad, Madrid, los coches que circulaban en aquellos años por nuestras calles forman también parte de esos recuerdos personales, a lo largo de esta época recuerdo haber visto en mi barrio algunos coches diferentes marcas y que los que recuerdo aparecen en fotos en esta página, el Seat 600 de toda la vida, símbolo e imagen de toda una época, era el utilitario que la gente humilde con no demasiados recursos se podía permitir, el Simca 1000, el Renault 4 L o como le llamábamos nosotros entonces el 4 latas, el Citroen 2 caballos con su enorme amortiguación, y posteriormente el Citroen Dyane 6 para gente encantadora, había coches más antiguos como el Peugeot, el Biscuter, el Mini Cooper, el Gordini, el Seat 1500....

El SEAT 600 fué todo un acontecimiento en el mundo automovilístico español, el primero se vendió en mayo de 1957 a un hijo del general Muñoz Grandes, se vendieron de forma masiva y enseguida comenzaron a invadir las carreteras del territorio nacional, eran pequeños,sin embargo mucha gente lo usaba como coche familiar y se iban a pasar las vacaciones con el coche lleno a rebosar de gente y achiperres vacacionales.

El SEAT 600, ese invento de los dioses que nos cambió la vida para siempre, había quien incluso le ponía nombre y lo cuidaba como a un hijo, lo lavaba constantemente, le ponía agua, aceite y ¡ay! si se rayaba…

Costaba conseguirlo 63.000 pesetas más o menos y allá por los años 50 había que esperar meses hasta que te lo traían, casi peor que un embarazo, y al igual que no escoges el color de ojos de tus hijos tampoco podías escoger el color del coche, pero poco o nada importaba, tener un bólido de cuatro ruedas nos facilitaba la vida, nos ofrecía innumerables posibilidades que antes dependían de la RENFE y de coches de línea.

Ya podíamos irnos de vacaciones en verano! incluso irnos de fin de semana TODA LA FAMILIA JUNTA y cuando digo toda es… mi madre, mi padre conduciendo, yo en el asiento del copiloto y por supuesto mis hermanas y las maletas.

El milagro fue que sólo tardásemos 12 horas en un trayecto en el que hoy en día se tardarían 5 horas, el pobre Seita se paraba cada dos por tres, las cuestas eran un triunfo y las ruedas apenas aguantaban tanto peso, aún con todo, era nuestro mayor tesoro y lo mimábamos como si de un miembro de la familia más se tratase, es por eso que el 600 es el coche español por excelencia y el que aún hoy despierta la nostalgia en cada uno de nosotros.

El Seat 600 u 800, era un automóvil al alcance de la clase media-alta del momento, en un primer momento, el seiscientos no era un coche popular, era un lujo al alcance de unos pocos, se adjudicaba tras esperar meses e incluso años y había que anticipar el dinero, el motor de 633 c.c. funcionaba con gasolina de 72 octanos y sólo tenía 3 fusibles de 8 amperios, rendía 21,5 CV, cuando pasó un tiempo me compré un Seat 124 D, pero mi primer coche cuando me saqué el carnet de conducir a los 18 era un Seat 800D gris, la de veces que nos había llevado al Pantano de San Juan y a Cercedilla en aquellas excursiones con los amigos de los domingos por la mañana... y la de veces que me llevó a Galicia en viajes que duraban 12 horas, porque se calentaba un montón en verano en sus últimos años debido al minúsculo espacio destinado al motor, el truco era colocar unas bisagras extensibles en la puertecita del motor y así le entraba aire fresco durante la marcha, se utilizaba la Baca porque el capó era muy pequeño, pero por aquella época, metíamos todo nuestro equipaje más la gran caja de herramientas que  llevaba siempre, porque estos coches, casi se los reparaba uno mismo, si daba tirones, le soplabas el chiclé, o le limpiabas la tapa del Delco, o le cambiabas las bujías y andando, ni siquiera llevaba cinturones ni espejo retrovisor lateral.

El paso del tiempo me hizo deshacerme de él, porque de pronto, un buen día, se puso achacoso y necesitaba visitas frecuentes al taller, dejó de ser rentable y práctico, la técnica avanzó a tal velocidad que seguir con él era casi un riesgo, con dolor de mi corazón lo tuve que llevar al desguace y allí lo dejé.



Estos eran mis coches



Así eran los salpicaderos de mis coches

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