Los tranvias - Viaje en el tiempo

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Los tranvias

Transportes

Puedo recordar aquellos tranvías que surcaban las calles de Madrid en los años 50 cuando era un niño y luego los que subían y bajaban por el Paseo de las Delicias, fueron muchos años verlos pasar por delante de mi casa y son inolvidables los recuerdos de los sonidos de los frenos, el ruido de las catenarias, etc...



Los trolebuses, autobuses y tranvias, llevaban cobrador en la puerta trasera y conductor en la parte delantera dándole a la manivela, al regulador Oerlikon y al freno mecánico, pendientes del timbrazo de algún pasajero que quisiera bajar en una parada determinada, para ello los pasajeros se servian de tirar de un cable que iba enganchado sobre el techo, en la zona del conductor solían estar reflejadas las normas de comportamiento, como ahora tenemos en cualquier autobús, tren o metro de la capital, no fumar, no hablar con el conductor, no apearse en marcha, etc...pero también tenian carteles hoy día absurdos que decían No escupir en la plataforma o Asiento reservado para caballeros mutilados por supuesto refiriéndose a los nacionales porque los putos rojos no tenían los mismos derechos aunque procedieran de la misma guerra incivil ya que la perdieron.


En horas punta, algunas personas para no pagar el billete, se colgaban de los topes del tranvía llamandose este sistema ir al trole (de ahí viene lo de ir hasta los topes), los trayectos costaban entre 10 y 25 céntimos, aunque el precio variaba en función del trayecto y de la línea que se utilizase (las más nuevas costaban más), por ejemplo, los tramos de Quevedo a Sol o de Embajadores a Sol-Moncloa valían 10 céntimos, mientras que la línea especial que llevaba a Cuatro Vientos costaba 25 céntimos.


Los tranvías contaban con una parte cerrada y otra abierta, algunos tranvías incluso tenian un remolque en la parte posterior llamado popularmente jardinera, en la que se encontraba el tope, más adelante se pusieron en circulación otros tranvías más alargados y totalmente cerrados, el color de los coches era el azul y el blanco, por Ciudad Lineal iban los tranvías de color blanco.



Muy típico era el sonido de los tranvías al tomar una curva, el roce del asta con el cable de la catenaria, el paso por la clave de las columnas o el ruido del freno del tranvía, éste no era demasiado seguro ya que funcionaba gracias al uso de un mecanismo que combinaba una especie de discos a los que se aplicaba la arena que se almacenaba en la parte superior, por esta razón existia un empleado que iba por las vías limpiandolas de arena sobrante, por ello podemos decir que los accidentes de tranvía fueron relativamente frecuentes, destacando el que se produjo en el Puente de Toledo el 28 de Mayo de 1952, la causa del trágico accidente fue la mala conservación de material e instalaciones con tranvías obsoletos y sin mantenimiento que llevaban en funcionamiento mas de cincuenta años con una guerra civil por medio, ha sido el accidente más grave de la historia del tranvía, y en el que, tras su descarrilamiento, el tranvía número 135 de la línea 31 rompe el pretil del puente, cayendo al río y provocando quince muertos y ciento doce heridos (el tranvia era de 43 plazas, 16 sentados y 27 de pie en las plataformas).


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