Los trolebuses - Viaje en el tiempo

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Los trolebuses

Transportes
Yo no viajaba mucho en Trolebús pero tengo el recuerdo de uno pintado de azul y crema y que mi padre me subió al piso superior, me sentó delante justo en el cristal y yo alucinaba, esa noche ibamos a recibir en la Gran Via de Madrid como muchísimos madrileños al Presidente de Estados Unidos de América IKE; la fina llovizna que cubrió la capital durante la fría tarde no fue suficiente para dejar en casa a los madrileños, que literalmente se volcaron con Eisenhower en número y en espíritu, a base de corear una y otra vez su nombre con la propia pronunciación española: '¡Ique! ¡Ique! ¡Ique!'; el diario Arriba calificó el aspecto de la ciudad como deslumbrante y calculó en cerca de un millón de personas que "desde los andenes de las plazas y calles, ventanas balcones y azoteas e incluso encaramadas en las verjas y las copas de los árboles presenciaron el paso de la comitiva".


En los Trolebuses viajaban siempre dos empleados, el
conductor y el cobrador que tenía su puesto junto a la puerta (ahí no se colaba nadie), a veces también había un cobrador en las paradas (interventor) vendiendo billetes que imprimía allí mismo con una máquina que tenía una manivela y que llevaba colgada del cuello.


Para solicitar la parada no se pulsaba un botón sino que se tiraba de un cable que iba en el techo paralelo al suelo, pero demasiado alto para que lo alcanzara un niño.



Al Trolebús, también les conociamos como Trolley o Trole, era un ómnibus eléctrico alimentado por una catenaria de dos cables superiores desde donde toma la energía eléctrica mediante dos astas, el Trolebús no hacia uso de vías especiales o rieles en la calzada por lo que era un sistema más flexible, contaba con neumáticos de caucho en vez de ruedas de acero en rieles como los tranvías.


Por delante de mi casa pasaba un Trolebús al que a veces se le salian las astas del tendido electrico y se quedaba varado hasta que lo enganchaban de nuevo.


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