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Material escolar

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Repasemos aquellos inolvidables cuadernos Rubio editados por la empresa valenciana  Ediciones Técnicas Rubio en 1962; con estos cuadernos escolares nos iniciamos muchos niños de la época en la escritura y eran conocidos como caligrafías; había de distintos niveles de dificultad, según el número que aparecia en la portada del cuaderno.


En todas las contraportadas venian las instruciones de como coger el lapiz o la pluma; un clásico de la escuela de los años 60 y 70.

También hay que recordar los cuadernos de Problemas Rubio, que se mantuvieron durante la década de los 60 y principios de los años 70; con estos cuadernos escolares nos iniciamos muchos niños de la época en las matemáticas.


Había tres tipos de estos cuadernos: Operaciones y Ejercicios de Aritmética primera y segunda parte.
Los cuadernos de Operaciones Iban numerados del 1 al 6 y del 1A al 6A y se podían realizar ejercicios primarios como sumar, restar y multiplicar.
El de Ejercicios de Aritmética Primera parte iban numerados del 7 al 11.
El de Ejercicios de Aritmética Segunda parte iban numerados del 12 al 19; por supuesto éstos eran los que entrañaban mayor dificultad el alumno, tenía que hacer problemas de quebrados, reglas de tres, números enteros y decimales, interés simple etc.


Que entrañables eran las cajas de lápices de colores Castilla que la mayoría de niños utilizabamos para pintar nuestros dibujos escolares; junto a los colores Alpino, la marca Castilla fue una de las más populares de los años 60 y 70; las había de distintos tamaños pero con 12 colores; había otras cajas con más lápices y más largos.
  
El boli de diez colores superó al increíble bolígrafo de 4; sus colores rojo, azul marino, verde, naranja, marrón, azul celeste, rosa, violeta, negro y verde oscuro fueron las delicias de niños de la época; tener un bolígrafo de estas características, levantaba las envidias de los compañeros de clase; que bonitos aquellos trabajos o dibujos en los cuadernos llenos de colores o esos títulos de redacciones a tres o cuatro tintas; el bolígrafo de diez colores acabó con la estética aburrida y simplona de las redacciones, dictados y otros trabajos escolares, fue sin duda un elemento muy popular en los años 70.


El libro como, la cartilla Palau de la editorial Anaya en las que se asociaba una sílaba con un dibujo (método fotosilábico de Antonio Paláu 1948-1986); fue un sistema de aprendizaje revolucionario donde los niños aprendieron a leer; el dibujo en aquellas cartillas ya no era el objeto con su nombre común, pasó a ser un signo fonético silábico que correspondía al primer golpe de voz del nombre; el niño iba diciendo para cada uno de los dibujos de la cartilla, la primera sílaba de cada dibujo; teníamos que conocer todos los dibujos para pasar de página; su autor lo definía como: una técnica rápida para el aprendizaje de la lectura y la escritura del castellano, sin duda estas cartillas nos han acompañado a muchos de nosotros y de nosotras en nuestra infancia en nuestra escuela y en nuestras primeras lecturas.


La mayoría llevábamos a la escuela una cartera de cuero con el siguiente material: una pizarra con su correspondiente pizarrín, un cuaderno de una raya, lápices y sacapuntas, un cuaderno de caligrafía, una caja de lápices de colores Alpino, el papel secante y también cuando nos traían los Reyes el plumier y la caja de compás y tiralineas, etc..., también teniamos que llevar siempre el Catecismo, la tabla de multiplicar y la Enciclopedia.

Aparecen una serie de libros en Parvulos como son El Parvulito que es  el primer libro de texto de todo alumno, la Enciclopedia de Segundo Grado, para niños entre 7 y 12 años, la Enciclopedia de Tercer Grado, para escolares de 12 a 15 años, y finalmente la Enciclopedia de Iniciación Profesional; a continuación están los libros y el material utilizado en nuestros colegios.


En esta época aún recuerdo el olor de los libros nuevos a principio de curso, los libros eran reciclables y pasaban de los hermanos mayores a los pequeños hasta los ocho años y las carteras que nos servían para varios años, salvo que se rompieran por el uso o ya no cupieran los libros y los cuadernos.


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