Nacidos en los 50s, 60s,... - Viaje en el tiempo

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Nacidos en los 50s, 60s,...

Ritos de paso
En mi generación, como en todas, se marcaban claramente ciertos ritos que eran necesarios  superar para identificarse con la etapa de edad superior, así, había algunos que yo recuerdo que eran imprescindibles entre los muchachos de mi edad.

De la pubertad a la adolescencia o el descubrimiento del sexo, en aquellos años de la década de los 50 y 60 e incluso en los años 70 podía suponer un auténtico trauma para los años de la pubertad y la adolescencia, no sólo la Religión que condenaba el sexo sino que la moral pública impedía que fuera algo cotidiano, la prohibición de los desnudos en revistas, cine, arte y demás manifestaciones era algo evidente y la censura cumplía su función a la perfección y de tal forma que estos temas eran siempre tabú, como la exhibición del cuerpo en playas y piscinas, las peligrosas excursiones campestres, los bailes con demasiado contacto físico, los espectáculos y escritos capaces de despertar la concupiscencia... hoy pueden chocarnos pero en todo eso está el origen de muchos de los sentimientos de vergüenza que aún nos invaden.
 
En fin eran ritos de paso de aquellos tiempos hoy extinguidos pero cambiados por otros diferentes, ritos que siempre han existido, existen y existirán y son innatos a la condición humana, claro está, eran otros tiempos, pero que grandes tiempos fueron aquellos.


Por esta razón, cómo me gustaría volver un día de mi vida a la niñez, sentirlo todo otra vez, jugar sin preocupaciones, dejar volar mi imaginación, ser un aventurero en la selva del barrio, ser feliz con tan poco... pero el tiempo pasa y el mundo cambia, las plazoletas del barrio se reemplazan por juegos electrónicos, los barrios por countries, lo público por lo privado, la vida social por el encierro en casa.


Resulta difícil escapar de la melancolía cuando nos acordamos de tiempos pasados y volvemos a recordar a los seres queridos que ya no están entre nosotros, a aquellos amigos de toda la vida de la infancia, a los amigos de la panda… pero también volvemos a vivir momentos felices e irrepetibles que nos delata la sonrisilla que acompaña su recuerdo; pensando en ellos me he decidido a contarles algo sobre nuestras diversiones de por entonces, el Madrid de los años cincuenta y comienzos de los sesenta.

Supongo que la primera palabra que dije fue ajo, como todos los niños, y después papá, pero también recuerdo como a los pocos años aprendí a montar en bicicleta y en patines tras muchos entrenamientos y por supuesto muchas caídas.

Circulan por Internet unas preguntas respecto a como éramos los que nacimos en los años 50, en los 60 o los 70, pues....

    • Fuimos la generación de la espera, nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando.
    • Los coches no tenían cinturones de seguridad, ni airbags.
    • En los asientos traseros de los coches podiamos jugar sin cinturones y no era peligroso.
    • Las cunas y los juguetes tenían muchos colores y las pinturas utilizadas tenían un alto contenido de plomo.
    • No existían los sistemas de seguridad para niños en los enchufes, puertas de coches o en los productos químicos para la limpieza del hogar.
    • Se bebía agua de la manguera del jardín o de otras fuentes y no agua mineral de botellas esterilizadas.
    • Construíamos coches con maderas y cojinetes y aquellos que tenían la suerte, de vivir en una calle asfaltada con pendiente, podían intentar fijar un nuevo record de velocidad.
    • Se podía ir a jugar, con la única condición de volver para casa antes de oscurecer.
    • No existían los móviles y nadie sabia por donde andábamos, increíble.
    • Teníamos heridas de las caídas, dientes rotos, pero por ello nadie te denunciaba, aunque fuese por una pequeña pelea.
    • Podíamos comer dulces y pan con manteca, tomar bebidas con azúcar de verdad, y nunca teníamos problemas con el sobrepeso, porque siempre estábamos jugando en la calle y éramos muy activos.
    • No teníamos consolas como las Playstations, Nintendo 64, videojuegos, móviles, ordenador, internet, sin embargo.....


Teníamos amigos
¿Como era eso posible?

La gran pregunta es
¿Como hemos conseguido sobrevivir a todo ello?

Y sobre todo
¿Como hemos podido desarrollar nuestra personalidad?

Pues bien, resulta que yo soy de los 50`s y como tal, fui de la generación de la espera y sobreviví a:

    • hacer tres horas de digestión después de comer, para no morirnos en el agua.
    • hacer dos horas de siesta para poder descansar.
    • viajar en el Seiscientos sin cinturón de seguridad y sin airbag; en viajes de 10 horas con cinco personas en un Seat 600 o en un Renault 12, o en un SIMCA 1000, y además no sufríamos el síndrome de la clase turista.
    • no tener puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
    • montar en bicicleta sin casco (incluso dos niños en una sola bici).
    • montar en los columpios de metal y con esquinas en pico.
    • jugar a ver quien era el más bestia.
    • pasar horas construyendo carros con rodamientos para bajar por las cuestas o simplemente en cartones y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
    • jugar al churro va y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
    • salir de casa por la mañana con una cartera de cuero llena de libros que pesaba 10 kilos y no sabíamos lo que era un troley.
    • jugar todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle y nadie podía localizarnos.
    • no tener móviles.
    • rompernos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
    • abrirnos la cabeza jugando a las guerra de piedras o dreas y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con mercromina y unos puntos; nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos.
    • tener peleas y esmorronarmos unos a otros y aprendimos a superarlo.
    • merendar bocadillos de chocolate o de aceite y pimentón y no yogures bio, lunchables, ni comida bifidus activa.
    • comer dulces y beber refrescos, pero no éramos obesos, si acaso alguno era gordo y punto.
    • compartir botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.
    • no contagiarnos los piojos en el cole, nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.
    • quedar con los amigos y salir, o ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a tú la llevas, al rescate, a cambiar cromos, al escondite..., en fin, tecnología punta.
    • ir en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún responsable!  ¿Cómo lo conseguimos?
    • hacer juegos con palos que encontrabamos por la calle; perdiamos mil balones de fútbol; bebíamos agua directamente del grifo sin embotellar y algunos incluso chupaban el grifo.
    • ir a cazar lagartijas, ratas y pájaros con la escopeta de perdigones, antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡¡Dios mío!!
    • participar en los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.
    • repetir cursos, algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso... ¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!
    • veranear durante 3 meses seguidos, y pasar horas en la playa sin crema de protección solar, sin clases de vela, de paddle o de golf, sin palos de espuma, sólo una tortuga rosa de corcho apretada en el pecho.
    • construir fantásticos castillos de arena con foso.
    • ligar con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un Chat.
    • ir de paquete en la Montesa de algún amigo y sin casco.
    • hartarnos de bacalao cocinado de todas las maneras posible sin que nos doliera el estómago.
    • jugar a las canicas, al trompo, al escondite inglés, al pídola y no nos aburriamos.
    • recibir de los Reyes Magos las arquitecturas de madera, los patines de ruedas de acero de Sanchezki, los Cheminovas, y los juegos reunidos Geyper con toda la ilusión del mundo.
    • tener libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprender a crecer con todo ello.
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