Pista de hielo - Bibiana1

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Pista de hielo

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¿Te acuerdas?

Una de las grandes joyas de la corona para los madridistas, y la gran envidia de los hinchas de otros clubes, fue la antigua Ciudad Deportiva madridista. Construida en el final de la antigua carretera de Francia, cuando aquello era casi un páramo, fuéla gran visión de Don Santiago Bernabéu.

Vamos a recordar una de las instalaciones más llamativas que formaron parte de aquellas hectáreas al final del Paseo de La Castellana: la Pista de Hielo.

Decidido a crear una pista de hielo a la altura del club, se diseñó con dimensiones de 61 metros de largo por 28 de ancho, y podía albergar a unos 300 patinadores. Disponía de una infraestructura de 24 kilómetros de tuberías por las cuales circulaba el agua y el coagulante los cuales, junto a tres compresores de 125 caballos de potencia, mantenían la pista helada. Treinta y cuatro empleados prestaban servicio a la instalación, al cual se le añadía un bar. Para quien no quisiera patinar o fuera de acompañante, el club diseñó dos gradas laterales. Una de ellas de doble altura en la cual se podía disfrutar con mayor visión de la pista. Todo ello iluminado por focos de la marca Phillips, quien financió los 144 proyectores que daban 2100 luxes a cambio de ubicar su logo en los fondos de la pista. El coste de la instalación sobrepaso los ocho millones de pesetas (48.000 euros) de la época.

La inauguración fué el 22 de noviembre de 1969. Aquella tarde-noche se programó una exhibición de patinaje artístico por parte de la pareja inglesa Susan Getty y Roy Bradshaw, que junto al alemán Reinhard Ketterer deleitaron al publico antes y durante los descansos del plato fuerte: un partido de hockey sobre hielo donde se enfrentarían los equipos del Megeve francés y el Servette suizo.

Tras la inauguración, la pista tuvo diversos horarios: sesión de tarde y noche en días laborables que se prolongaban incluso más allá de la medianoche, para añadir una sesión adicional matinal los fines de semana y festivos. Junto a los monitores, el club ponía a disposición el alquiler de patines para poder llegar a una mayor cantidad de público. El éxito fue inmediato y a los pocos meses ya se abrió un turno matinal entre semana para poder dar oportunidad a aquellos colegios que estaban interesados en llevar a los alumnos a patinar.

Posteriormente, en los años 90, las autoridades públicas madrileñas trataron, en vano, de volver a abrir el recinto. Con la operación de venta de la antigua Ciudad Deportiva y el traslado a Valdebebas, la Pista de Hielo pasó definitivamente al olvido.
 

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