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Navidad y Reyes Magos > Navidad

Fueron las Navidades de nuestra niñez, de nuestra juventud en las que alegremente la familia al completo se unía para colocar el Belén, los adornos en lámparas, puertas y ventanas, los más niños disfrutabamos de las vacaciones escolares y TVE nos ofrecía el famoso y entrañable Especial Vacaciones donde series como Rin Tin Tin, Daniel Boone y los dibujos animados de Pepe Potamo, El Lagarto Juancho, La Hormiga Atómica, el Oso Yogui y Tiroloco nos entretenían las tardes del frío Diciembre, junto a nuestros padres los más pequeños de la casa escribíamos a los Reyes Magos y les pedíamos los juguetes con los que estabamos soñando durante todo el año Los Juegos Reunidos Geyper, La Ambulancia Payá, La máquina de Coser de Rico, el Traje de Pistolero, Las Muñecas de Famosa, mientras en el tocadiscos sonaban los villancicos del Tamborilero o Noche de Paz , por la noche los padres eran más permisivos con los pequeños de la casa y nos dejaban ver hasta programas con dos rombos como Los Intocables o El Fugitivo, aunque la mayoría de espacios eran musicales, pero que más daba, era Navidad, para los niños era todo un logro no irse a la cama con la Familia Telerín.


Para las compras de Navidad las gastos se disparaban, la familia hacía un esfuerzo extra para disfrutar de las Navidad, se compraba la botella de Fundador para ofrecer a las visitas (con su disco sorpresa) o de Anís El Mono y los dulces de Navidad como el turrón, mazapán, polvorones, etc y la Kina San Clemente especialmente destinada a los más pequeños de la casa, después estaban los regalos para todos discos de Karina, Los Mismos, Los Diablos, mecheros Flaminaire y sólo quedaba por adquirir los juguetes de Reyes que más tarde los comprarían los padres cuando los más pequeños nos quedabamos en casa con los abuelos, los hermanos mayores hacían recuento de los ahorros, para comprar todo lo necesario para el guateque navideño, donde la coca cola se mezclaría con la música de los conjuntos del momento, eran las Navidades de los años 60 y 70, fechas que permanecerán en nuestras retinas durante toda nuestra vida.

Durante el período navideño, las tardes durante esos días eran especiales para la familia, todos al completo salíamos al cine, provistos del pan y el chocolate a ver esas películas navideñas que tanto nos hacían llorar pero siempre tenian un final feliz, antes de entrar a la sala comprabamos un cacurucho de castañas en el puesto de turno.

El Circo era otra alternativa si coincidía por esas fechas uno en nuestra ciudad y los padres también hacían sus escapadas nocturnas para ver la última Revista de Lina Morgan o de Zori, Santos y Codeso.

Sin ninguna duda, las Navidades de ahora ya no son como las de mi infancia, por lo menos, las mías, la animación empezaba unas semanas antes de que nos dieran las vacaciones en el colegio, en la tele empezaban a anunciarse los turrones El Almendro, que volvía a casa por navidad, El Lobo, que era un gran turrón, Antiu Xixona, que te daba ganas de seguir comiendo turrón… y evidentemente, nos felicitábamos las Navidades con tarjetas y por correo, nada de emails ni mensajes SMS, por entonces se compraban aquellas preciosas tarjetitas con purpurinas de Ferrándiz en tu librería de confianza, se dedicaba una frase para cada casa, se metían en un sobre, se escribía la dirección, se estampaba un sello y al buzón... y luego se rogaba para que Correos no se colapsase como cada año y las postales no llegasen hasta pasado Reyes, pero si lo piensas, eso también formaba parte de las fiestas, de alguna manera, escribir las tarjetas en la mesa del comedor con mi madre es otro de los recuerdos entrañables que guardo en la memoria... la propia casa se llenaba de otras postales que la gente que te quería te enviaba también... las postales eran otro elemento decorativo que colocábamos en la librería cerca del Belén.


Turrones, Mazapanes, etc...

Postales Navideñas de felicitación

También empezaban los anuncios de juguetes como las muñecas de Famosa se dirigían al portal, los Madelman iban completamente equipados para vivir numerosas aventuras y los coches de carreras competían en el Scalextric, tambien aumentaban los anuncios de bebidas alcohólicas, aunque los niños no nos fijábamos en esas cosas, anuncios de colonia muy pocos porque no había ni la milésima parte de colonias de las que hay ahora.

Anuncios Navideñas en televisión


Llegado el mes de diciembre, cuando salíamos del colegio íbamos a comprar a los puestos Navideños la pandereta y la zambomba y nos pasábamos las tardes muertas cantando villancicos, y esto nos lleva a los adornos de la casa, una vez obtenidas las merecidas vacaciones, se imponía montar el Belén todos estos elementos dormían el sueño de los justos el resto del año metiditos en su caja, y era fantástico ir sacándolo todo poco a poco y despertar recuerdos de los años anteriores, en casa, las figuras del pesebre fueron las mismas durante todo el tiempo que viví allí, y es entrañable contemplarlas después de tantos años, parece que te transportas a tu niñez, cada año se imponía la visita a la feria de Navidad de la Plaza Mayor de Madrid, donde quizás se incorporaría una nueva figurita al pesebre, y donde seguro se compraría el musgo reglamentario, esas ferias eran y por suerte, siguen siéndolo entrañables y mirando aquellos maravillosos belénes en los que siempre había un río de papel de plata con una lavandera en la orilla, y muchos pastores y ovejas y gallinas que eran más grandes que las ovejas y palmeras espolvoreadas con harina para simular que era nieve, y un portal de Belén de corcho con la Virgen María, San José, el Niño Jesús, el buey, la mula y un angelito que había que colocar en equilibrio, y, a lo lejos, los Reyes Magos siguiendo una estrella de papel de plata.


Panderetas y Zambombas

Villancico Navideño


Belénes navideños


Pero lo mejor era cuando nos daban las vacaciones en el colegio, normalmente solía ser el día del sorteo de la lotería de Navidad (por cierto, la musiquilla esa de cien mil pesetas quedaba mucho mejor que la actual de mil euros, el sorteo de la lotería mantenía atentos a la familia delante del televisor y la radio, soñábamos con empezar un nuevo año con un ayuda extra y poder realizar todo aquello que en el año que finalizaba no pudimos realizar, ver el mar, comprar un seiscientos, la máquina de coser Singer, empapelar las paredes del salón o los últimos electrodomésticos que con canciones pegadizas nos mostraba la televisión, si no éramos afortunados, los abuelos decían eso de esperaremos a la del Niño, refiriéndose al sorteo de la lotería del 5 de Enero.


Video del Sorteo de Navidad


Enseguida llegaba la Nochevieja y las celebraciones familiares se retomaban, tras la cena, el momento de las doce campanadas era totalmente mágico, desde el punto de vista de un niño, claro, seguir el ritual de los cuartos, las campanadas y tratar de engullir todas las uvas a tiempo era algo misterioso y a la vez estresante, los chicos no conseguíamos hacerlo a tiempo, salvo si nos las metíamos todas a la vez en la boca, pero nos maravillaba lo contentos que se ponían todos y cómo levantaban las copas para brindar después, otro año más que caía, un nuevo número que aprender para poner la fecha en los cuadernos de la escuela, en la noche de fin de año nos quedábamos hasta muy tarde para poder comer las uvas.


En Navidad estaba implantado el sistema del aguinaldo, era un obsequio o propina que se daba por Navidad, tradicionalmente, los trabajadores públicos y privados como basureros, carteros, guardias, sirvientes.. fueron quienes comenzaron a recibir una muestra de agradecimiento en forma de regalo o propina a cambio de felicitar las Navidades casa por casa del barrio donde ofrecían sus servicios, el sereno llamaba a la puerta y con voz muy amable te decía el Sereno, les desea unas felices fiestas y te entregaba una tarjetita llena de colorido y en su parte trasera se podía leer unas rimas acerca del trabajo que desempeñaba en el vecindario, nosotros agradecidos les dabamos unas pesetas, otra estampa típica de los años 60 era la del Guardia Urbano dirigiendo la circulación y rodeado de botellas y pastillas de turrón que los conductores de vehículos les iban dejando a su paso, con el aguinaldo familiar de padres, abuelos y tíos, los más jóvenes comprabamos los Almanaques Navideños que eran los números especiales de los tebeos Sisi, Pumby, El Capitán Trueno, Pulgarcito y otros muchos más, si nos quedaba algo lo empleábamos en las golosinas clásicas como los chicles Bazooka, el chupa Chups o en ampliar nuestra colección de cromos.


En esos momentos es cuando le poníamos cara a muchos de los que durante todo el año estaban trabajando en el barrio, desfilaban desde los basureros, al chico que repartía los mandados del almacén, todos traían una pequeña tarjeta impresa con una ilustración alusiva a su oficio y en todas se felicitaban las navidades y deseaban un feliz año nuevo, el ritual de la entrega de la tarjeta de felicitación servía como excusa para charlar un poco con el servidor del barrio y de paso posibilitaba la recolección por parte de estos de un pequeño aguinaldo que servía para hacer más llevaderas las fiestas a estos trabajadores.


En fin, era fantástico estar en casa esos días de vacaciones, en pijama hasta horas inusuales del mediodía, viendo programas infantiles en la tele o jugando con los juguetes en aquel comedor helado y con la vieja estufa encendida, ocasionalmente, picaban a la puerta y aparecía el barrendero, el cartero o el butanero con una tarjetita ilustrada, mi madre les daba una propina, que ellos llamaban aguinaldo, las tarjetitas eran muy anticuadas incluso en aquella época, yo creo que los diseños eran de los años 40, y nunca llegaron a cambiar, hasta que desapareció la costumbre de pedir el aguinaldo por las casas, mamá siempre hacía el mismo comentario cuando el barrendero se marchaba

me parece que yo a éste lo veo cada año solo por estas fechas, y no más...

era verdad, las calles estaban muy sucias entonces y raramente se limpiaban, para qué lo vamos a negar.


La televisión durante las vacaciones también era diferente a la de ahora, como comentábamos antes, había mucha programación infantil estos días y también películas religiosas y programas especiales, con actuaciones musicales de los artistas del momento, en Navidad y Nochevieja, por cierto, una película que no fallaba casi ningún año era La Gran Familia con sus momentos hilarantes y algunos otros bastante dramáticos, como la inolvidable escena en la que Chencho se pierde en la Plaza Mayor y su abuelo, encarnado por el actor Pepe Isbert le va llamando a gritos con aquella voz tan cascada.


Pero antes de esa etapa que de alguna forma iba a dar el punto y final a las fiestas y después de Navidad, teníamos el día de los Santos Inocentes... ahora se ha perdido un poco la tradición, pero entonces los chicos acudíamos en masa a las tiendecitas de juguetes y quioscos a comprar artículos de broma para la ocasión, Bombas fétidas, líquidos frío-calor, tintas que desaparecían, cualquier cosa era buena para endosarle una buena broma a algún conocido, aunque la estrella seguía siendo el humilde muñequito de papel que se pegaba en la espalda del incauto de turno, era muy corriente ese día, ver a algún señor que llevaba el muñequito colgando en el abrigo... y por supuesto, ese día todo el mundo estaba muy pendiente de las bromas que nos solían gastar en los medios de comunicación...



Lamentablemente, las vacaciones se acababan y no teníamos más que un día para disfrutar de todos los juguetes nuevos, aunque el primer día de la vuelta al cole siempre nos permitían llevar algún juguete para que lo viesen los compañeros.


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