San Saturio - WEB 2023

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Colegio San Saturio

Después de pasar la revalida elemental con el colegio Castilla me cambié al colegio San Saturio que estaba en la calle Bernardino Obregón nº 9 esquina con la calle Sebastián Herrera donde estaban las aulas auxiliares.

Recuerdo que al lado del despacho del director y en el hueco de la escalera estaba siempre en el economato el Sr. Pedro vendiendo material escolar como los boletines de calificaciones que nos daban y que tenían que firmar nuestros padres (alguna que otra falsificación siempre se hacía). Todavía recuerdo al inolvidable conserje Sr. Paco (Francisco Jiménez Bonet que falleció en 1984), era muy educado y me ayudaba bastante durante los días que tuve que quedarme a comer sin salir del colegio debido a un derrame sinobial en la rodilla izquierda a consecuencia de una zancadilla que me pusieron al salir a jugar como locos del colegio.

El Sr. Paco llevó muchos años camisa y cíngulo nazareno como promesa para la curación de la grave enfermedad de su hijo. Qué buena persona y que buen recuerdo me dejó.
Profesores de San Saturio

Todavía perduran en mi recuerdo algunos de los nombres de los profesores que impartían clases en esos tiempos. Hablamos del curso 1964-1965 dónde ingresé para hacer el 5º curso de bachiller superior, luego hice el 6º de bachiller en el curso 1965-1966 y finalmente la revalida superior.

Sigamos con los profesores y las materias que impartían:

  • Historia del Arte Don Ramón Sarmientos
  • Literatura y Gramática el Sr. Bermejo
  • Matemáticas Don Joaquin
  • Francés Don Juan
  • Formación del Espíritu Nacional Don Sebastián

Nunca me olvidaré del profesor Don Sebastián (me suspendió un año entero),  y me obligaba a ir sentado en el asiento del autocar cuando salíamos de excursión debido a que en un examen puse que no entendía como los falangistas seguían a Franco el cual permitió que asesinaran a José Antonio o algo similar. No me mandó a la cárcel porque todavía era un crío pero se cebó conmigo todo el año.

El profesor del que conservo un grato recuerdo fue el que impartía física, química y matemáticas, se llamaba Don Jesús Godinez o Titochus (como le llamábamos los chavales), desgraciadamente ya ha fallecido. Lo que más le gustaba era llenar la pizarra de fórmulas para demostrar la ley de Ohm aplicada a la corriente alterna y si alguno sabía salir a la pizarra y hacer la misma demostración le aseguraba el aprobado total en Junio, por supuesto nadie la entendía con tantas variables, integrales, etc... pero bueno...
Demostración de la subsodicha Ley de Ohm

  • Al campo eléctrico se le define como la fuerza eléctrica que sentiría una partícula positiva de carga eléctrica igual a la unidad en un punto del espacio.

  • si hacemos un diagrama dinámico de la fuerza que actúa sobre una carga eléctrica (por ejemplo un electrón) será:

  • a esa sumatoria de fuerzas eléctricas, al ser magnitudes vectoriales podemos sumarlas y considerar la fuerza resultante como

  • pero cuando se aplica un campo eléctrico a un material, se observa que éste se calienta y parte de la energía se aplica en calor y no solo en cambiar su energía cinética, por lo tanto la ecuación dinámica será:

  • (*) donde

  • es la fuerza que surge de las colisiones de los electrones con los átomos fijos del material y de las colisiones con ellos mismos, a su vez a mayor velocidad mayor fuerza en la reacción de las colisiones.

  • si te fijas, en primera instancia v(t) = 0 y por lo tanto   aumenta la velocidad y aparece    hasta que:

  • si ves la ecuación diferencia (*), su solución da que la velocidad tiende a un valor constante, ya que, su solución tiene la forma:

  • por lo tanto el análisis se puede hacer con una velocidad promedio que adquieren los electrones:

  • y  

  • en los materiales existe una densidad volumétrica de cargas

  •  y      

  • de manera que

  • recibe el nombre de conductancia.

  • la tensión si el campo eléctrico es constante es y la corriente es:   

  • en donde es el área del conductor y su longitud, por lo tanto eso es la conductancia que es la inversa de la resistencia:

  • o

  • Así que la Ley de Ohm se aplica solo a partículas que interaccionan entre estas y con átomos fijos en colisiones. Bieeeeeennnn...
Compañeros de San Saturio

Y ahora, de nuevo gracias a Arturo Pérez también les pongo cara y nombres ya olvidados en mi memoria a algunos compañeros que tuve en el colegio San Saturio como son:

  • Carlos Hernández Olmos (fue posteriormente periodista y escritor), llegó a ser director de varias emisoras de Radio Nacional y murió en la Rioja con 60 años.
  • Escribano (fue el causante de que el director nos calentara la mano), una vez el director don Ignacio Helena ya fallecido nos dio palmetazos con un madero enorme.
  • Javier Iglesias (foto)
  • Carmelo Ruiz Magán (foto)
  • Rodrigo Muñoz Ballester (afamado dibujante cotizado pintor y escultor), una de sus obras más conocidas es el gran dibujo mural de Madrid que está en la estación de metro de Nuevos Ministerios.
  • Sotomayor (desgraciadamente falleció cuando finalizó sexto en 1966).

Por último, otro compañero que se apellidaba Isasi, era muy grandón y se murió también bastante pronto de dejar el colegio.

Hoy día, el colegio sigue existiendo pero se ha trasladado a un nuevo edificio en la misma calle Sebastián Herrera y ahora los alumnos tienen que ir de uniforme. Parece un poco pijo pero sus inicios fueron los de mi infancia.

Aquí podemos ver la foto cortesía de Carlos de Paz antiguo compañero de clases.

También gracias a Adrián L. Gutiérrez Marcos les pongo cara y nombres ya olvidados en mi memoria a otros compañeros del San Saturio.

Aquí os paso una excursión al puerto de Navacerrada y a Segovia de unos compañeros de un curso anterior al mío y que estuvieron estudiando los cursos 4º, 5º y 6º de bachillerato durante los años 1963, 1964 y 1965, recuerdo a bastantes de estos compañeros de clase. Adjunto fotos de aquel viaje intentando nominar a cada uno de los que aparecen en las fotografías el 3 de Abril de 1965.

Nombres de algunos alumnos:
Gonzalo Díez-Canseco
Javier Gutiérrez
José Luis Pozas
José Luis Prieto
José Javier Ramos
Juan Ramón Ballester
Luis Miguel Soler Núñez
Rafael Briones
Raúl Ranera
Santamaría
Adrián L. Gutiérrez
Alberto García Geijo
Ángel Luis Izquierdo (fallecido)
Antonio Luis Abad Portero
Antonio Moreno
Avelino Martínez Chirri
Enrique  Guedeja-Marrón
Felipe  Somolinos
Fernando Sebastián
Francisco Redondo Gallego
Castigos en los colegios

La letra con sangre entra esto era una frase hecha de los profesores en los años 60. Los castigos estaban a la orden del día y algunos llegaban a ser crueles y humillantes para los alumnos. Solían ser castigos físicos en los que el maestro/a era la autoridad y cualquier falta o incumplimiento por leve que fuera merecía un castigo o reprimenda, los más habituales eran:

  • colocar al alumno de rodillas de cara a la pared con libros sobre las palmas de las manos.
  • los palmetazos, los coscorrones y los bofetones.
  • escribir 500 veces una frase relacionada con el delito, como por ejemplo no hablaré en clase.

Cuando nos castigaban por alguna travesura teníamos que ir a ver al director don Ignacio Elena Blanco al que le llamábamos coloquialmente el bolo porque era de Toledo y nos recibía con un palo en la mano y uno por uno nos daba 3 veces en cada mano y nos castigaba después (cara a la pared de rodillas con los brazos en cruz con 2 libros en cada mano). Sostener 2 libros al principio parece fácil pero luego los brazos se te van cayendo porque el dolor es fortísimo.
Instalaciones deportivas

El colegio San Saturio era un colegio privado, lo cual en aquella época no quería decir que fuera mejor que uno público. Las instalaciones deportivas estaban en un pequeñísimo patio interior de no más de 20 metros cuadrados y una instalación cerrada dónde practicábamos los saltos en el potro necesarios para los exámenes de educación física. El gimnasio estaba dotado de espaldera, plinto, potro y caballo, no más.

Había varias modalidades de saltar el potro, abriendo las piernas con los pies juntos y pasando por encima de él… a base de intentarlo y con más de un porrazo (en alguna ocasión lo llegamos a tirar) conseguí aprender a saltarlo. Para no tentar a la suerte no volví a probarlo en unos días.

El padre de la familia era el caballo, mucho más largo que el potro y encima terminaba en punta para acojonarnos más. En nuestro caso teníamos que saltarlo a lo largo, algunas veces se calculaba mal y nos quedábamos sentados en medio, qué dolor ¿no los podían haber hecho un poco más acolchados?.

Pero el más temido de todos los aparatos sin ninguna duda era el plinto, a mi lo de dar una voltereta por encima de esos cajones de madera cuando no era casi capaz de darla en el suelo sobre una colchoneta me parecía ciencia ficción. De ser capaz de hacer aquella pirueta estaría en el circo o preparándome para las próximas olimpiadas, pero no era así. Remoloneando con el pasa,... pasa, yo me vuelvo a poner el último de la cola a ver si cuela.

Las espalderas servían para todo, desde hacer el pino a hacer flexiones o colgarse de ellas como monos, yo os aseguro que jamás les encontré la menor utilidad y por mi podían desaparecer del planeta y yo tan feliz.

¿realmente son necesarias?

Si alguno tenía pensado ser de mayor bombero o Tarzán vale, pero no era mi caso y no comprendía que utilidad tenía hacernos subir por una cuerda con nudos. El juego ese que había que hacer con la pierna jamás lo conseguí, si no era capaz de escalar por los nudos os podéis imaginar lo que podías llegar a hacer con la cuerda lisa. juaaaa...
Clases de religión

La clase de religión era obligatoria, pero la verdad es que ya entonces era considerada una maría en los colegios no religiosos. Quien daba nuestras clases de religión era un cura llamado don Emiliano Chozas, era un bonachón gordote con amplia sotana que trabajaba en la iglesia que había en la plaza de Antón Martín. Su clase era divertida porque armábamos mucha bulla y nos castigaba a ponernos de rodillas en el sitio y a dar besos al pupitre mientras nos llamaba putos.

Este cura me castigó un día y me quitó un chisquero porque debido al aburrimiento que tenía no hacía más que encenderlo y apagarlo provocando humo y olor y se dio cuenta de ello.
 
chisquero requisado!
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